Nuevo reto populista e ineficaz

En este reto demagógico se deberían comprometer a respetar las normas del proceso electoral, comenzando con el organizador y árbitro de la contienda, pero incluso se comenzó descalificándolo, amedrentándolo, reduciendo el presupuesto, a grado tal de poner en riesgoel mismo proceso, al cual ahora se pretende convocar a los adversarios.

No olvidemos los niveles de popularidad de populistas autoritarios históricos y las crisis que dejaron.

La popularidad que aún tiene quien gobierna el país no desmiente la ineficacia en el combate a la corrupción, ya que estamos calificados como el país más corrupto de los miembros de la OCDE y de los peores en este rubro a nivel mundial (México, sin avance en Índice de Percepción de la Corrupción: Transparencia Mexicana [tm.org.mx]).

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El reto a la oposición de que no podrían revocarle el mandato tampoco logra demostrar que se hubiere disminuido la pobreza extrema ni mucho menos mejorado el sistema de educación pública, como lo han demostrado las diferentes evaluaciones internacionales.

Este nuevo reto populista nada ayuda a temas prioritarios nacionales, por ejemplo, para revertir las circunstancias de nuestro país ante el mundo de ser de los más peligrosos para ejercer el periodismo (Clasificación mundial | RSF), ubicando a México en el lugar 143 de 180 en el mundo, de acuerdo a la organización Reporteros Sin Fronteras.

El verdadero reto democrático para quien está empeñado en este ejercicio inútil sería que lograra el número de votos a su favor para que fuera válido dicho proceso electoral, y no una mera simulación, como han sido la mayoría de sus consultas, como la cancelación del Nuevo Aeropuerto Internacional de México o juzgar a los expresidentes, tales ejercicios de consulta fueron una verdadera farsa porque no eran representativas, como sucederá en esta ocasión.

En este reto demagógico se deberían comprometer a respetar las normas del proceso electoral, comenzando con el organizador y árbitro de la contienda, pero incluso se comenzó descalificándolo, amedrentándolo, reduciendo el presupuesto, a grado tal de poner en riesgo el mismo proceso, al cual ahora se pretende convocar a los adversarios.

En los primeros dos años del sexenio, la oposición y ciertos segmentos de los estratos sociales fueron constantemente insultados, etiquetados y promovida incluso la confrontación social, hasta se acusó penalmente al exadversario de la contienda presidencial y se le amedrenta con llevarlo a prisión.

Por si ello no fuera suficiente para calificar al régimen político que padecemos, desde hace ya muchos meses los periodistas no leales han sido el objetivo de toda esa actitud violenta, grosera e ilegal del discurso y las acciones desde la cúspide en el poder.

Desde esa posición política se carece de un respeto mínimo a los periodistas críticos, al grado de ofensa, violencia verbal, incluso de ilegalidad, pues se justifica y, en forma implícita, se alienta la agresión a los periodistas y a cualquiera que disienta del poder.

Si bien podría pensarse que los principales actores políticos no van a cruzar al terreno de la violencia física, nadie puede negar que hay asesinatos y agresiones físicas en contra de los periodistas.

No se debiera seguir minimizando el discurso violento, ofensivo y mucho menos ilegal, puesto que, detrás de la libertad y seguridad de los periodistas, se encuentran las libertades y los derechos de todos.

Los periodistas independientes han exhibido las incongruencias, deficiencias en la administración de los recursos públicos.

Con la finalidad de desviar la atención de la crítica, ese lenguaje carente de sensibilidad ha llevado incluso a evidenciarse en el contexto de las relaciones internacionales, ante el hecho inusitado de que se haya declarado que se ponía una pausa las relaciones con España, lo cual no pudo ser explicado en forma coherente por nadie.

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El proceso de revocación de mandato será un nuevo pretexto para pretender desviar la atención de los temas hasta ahora denunciados.

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