Liderazgo mundial de diálogo y respeto
El papa Francisco promovió y buscó el encuentro con los líderes religiososmás importantes de Irak para dialogar sobre las coincidencias en la búsquedade la unidad de dicho pueblo para enfrentar problemas en común.
Hace unos días, S.S. el papa Francisco viajó hasta Irak para dialogar con los más importantes líderes de la religión musulmana, entre otras, para promover los valores elementales de la convivencia humana.
Este tipo de acciones resaltan las cualidades de un verdadero líder, que se coloca por encima de las divergencias entre las diferentes creencias religiosas para encontrar espacios de diálogo y respeto que sirvan de base para construir sociedades edificadas en la coincidencia de los valores fundamentales de la unidad.
Irak es uno de los países en donde la violencia, con motivo de tales diferencias religiosas, ha cobrado la vida de miles de personas y se ha estigmatizado como el origen de diversas expresiones de terrorismo a nivel mundial.
En dicho país, el cristianismo forma parte de una de las creencias religiosas minoritarias que ha sufrido la violencia, la intolerancia y la discriminación en un país mayoritariamente musulmán.
No obstante ello, S.S. Francisco promovió y buscó el encuentro con los líderes religiosos más importantes de aquel país para dialogar sobre las coincidencias en la búsqueda de la unidad del pueblo de Irak para enfrentar problemas en común.
En un encuentro interreligioso, su santidad expresó: “Hostilidad, extremismo y violencia no nacen de un espíritu religioso; son traiciones a la religión. Y nosotros, creyentes, no podemos callar cuando el terrorismo abusa de la religión. Es más, nos corresponde a nosotros resolver con claridad los malentendidos. No permitamos que la luz del cielo se ofusque con las nubes del odio. Sobre este país se cernieron las nubes oscuras del terrorismo, de la guerra y de la violencia. Todas las comunidades étnicas y religiosas sufrieron”.
El líder mundial de la Iglesia católica no impone una visión por encima de las otras creencias religiosas, sino que busca y encuentra las coincidencias con ellas y, a partir de las mismas, construye un discurso y convoca a la unidad y a la construcción.
Dice el papa Francisco que “El camino que el cielo indica a nuestro recorrido es otro, es el camino de la paz. Éste requiere, sobre todo en la tempestad, que rememos juntos en la misma dirección.
“No es digno que, mientras todos estamos sufriendo por la crisis pandémica, y especialmente aquí donde los conflictos han causado tanta miseria, alguno piense ávidamente en su beneficio personal. No habrá paz sin compartir y acoger, sin una justicia que asegure equidad y promoción para todos, comenzando por los más débiles. No habrá paz sin pueblos que tiendan la mano a otros pueblos. No habrá paz mientras los demás sean ellos y no parte de un nosotros. No habrá paz mientras las alianzas sean contra alguno, porque las alianzas de unos contra otros sólo aumentan las divisiones.
“La paz no exige vencedores ni vencidos, sino hermanos y hermanas que, a pesar de las incomprensiones y las heridas del pasado, se encaminan del conflicto a la unidad”.
Las diferencias políticas en nuestro país, en el contexto de una pandemia, están exacerbando los conflictos y las necesidades apremiantes de millones de nuestros habitantes.
El proceso electoral saca a flote las peores expresiones para lucrar con el dolor y las necesidades humanas. Puesto que las obligaciones del Estado de velar por el derecho fundamental a la salud se exponen como moneda de cambio por unos votos que garanticen el control y la disposición del presupuesto y el erario público.
Escuchamos al jefe del Estado mexicano promover la división y el encono, en lugar de buscar la unidad y la coordinación de esfuerzos para que juntos salgamos adelante en estos momentos en que, debido a la pandemia y a los errores de la política pública para enfrentarla, millones de personas han perdido a sus seres queridos, tienen dificultades para encontrar servicios de salud de calidad, disponibilidad de medicamentos y oxígeno, además de la pérdida de empleos y la disminución de los ingresos.
El encuentro histórico de líderes de creencias religiosas diferentes en la búsqueda de coincidencias para enfrentar los problemas comunes es, sin duda, una lección de la cual deberíamos aprender.
