Lamentarnos o seguir adelante
También, las pequeñas, medianas y grandes empresas siguen trabajando y haciendo su mejor esfuerzo a pesar de que el gobierno o el Estado están revocando, cancelando o modificando las condiciones de los permisos, licencias y concesiones que han otorgado.
La ciudadanía se enfrenta día a día al reto de salir adelante con el gobierno, sin el gobierno o a pesar del gobierno.
Ciudadanos trabajadores salen todos los días a trabajar o buscar trabajo en dependencias públicas, en empresas o negocios pequeños, que cuentan con licencias y permisos del gobierno.
Negocios y la sociedad se enfrentan, sin el gobierno, a la delincuencia que exige y cobra un derecho de piso que debe pagar además de los impuestos que ya se pagaron para la seguridad pública.
También, las pequeñas, medianas y grandes empresas siguen trabajando y haciendo su mejor esfuerzo a pesar de que el gobierno o el Estado están revocando, cancelando o modificando las condiciones de los permisos, licencias y concesiones que han otorgado.
De igual manera, en ese sentido, la gran mayoría de los médicos, maestros y muchos otros servidores públicos trabajan en forma eficiente y diligente para atender a muchos ciudadanos.
Sin menoscabo que existan en el sector público y privado quienes incumplan su deber con eficiencia y afecten el servicio público y el esfuerzo de las empresas y negocios privados por ganarse la vida.
En este contexto y a pesar de las lamentables circunstancias que estamos viviendo, ante un Estado y gobierno inútil para superar las crisis, es necesario seguir construyendo una sociedad civil fuerte.
Durante casi setenta años padecimos el gobierno de un partido hegemónico y se convirtió, en palabras de Mario Vargas Llosa, en la dictadura perfecta. Sin embargo, la sociedad sigue construyendo alternativas de cambio, a pesar de las circunstancias.
Sin duda que tenemos una recesión económica (dos trimestres económicos a la baja), bajas expectativas de crecimiento, padeciendo los efectos de una ola más de contagios de covid-19, y una delincuencia voraz.
Pero la respuesta en todos los casos será reconstruir los lazos y los vínculos sociales que nos ha permitido encarar las crisis a las cuales nos hemos enfrentado.
Nos hace falta reconstruir la confianza social desde la base, comenzando con los lazos familiares, entre los padres y los hijos, los hermanos; además de los vínculos con los vecinos. Recuperar la confianza y apoyo con los clientes y los colaboradores.
Una sociedad que se reconstruya con base en la confianza, en lugar de la división y la confrontación: entre chairos y fifís, entre transformadores y conservadores, entre miembros de la propia familia que fueron divididos por los colores partidistas y las luchas entre facciones.
El futuro inmediato no presenta condiciones propicias para la reconciliación, porque lamentablemente el jefe del Estado mexicano una vez más se enfrasca en una contienda electoral que divide, en lugar de presentar objetivos y proyectos que convoquen a la conciliación y la unión de la nación.
La sociedad se encuentra en una encrucijada importante: puede seguir lamentándose por las circunstancias que padecemos o puede poner su mejor esfuerzo para reconstruir y modificar esas circunstancias de raíz.
La educación es la piedra angular de este reto. En el que es importante recuperar los valores no sólo para los niños y jóvenes, sino para la sociedad en general. Valores como el respeto, la honestidad y la congruencia, entre muchos otros.
Sin duda alguna que la pandemia ha hecho que los estudiantes perdieran meses vitales en las aulas, pero se abrió la oportunidad de reencontrar a nuestros niños y jóvenes en una relación dañada.
Ahora que regresan a las aulas se debiera continuar con esa comunicación que se logró en muchos casos. Identificar los muchos casos que se presentaron de violencia, evidencia de lo mucho que nos hace falta como sociedad para comprender y hacer valer el respeto mutuo entre las parejas y para con la infancia.
Existen muchos problemas que tiene que resolver el gobierno y en los cuales poco puede hacer la sociedad (por ejemplo investigar, procurar e impartir justicia, implementar políticas de salud pública eficaces, entre muchas otras), pero existe un amplio ámbito de la vida pública y privada en que la sociedad puede y debe avanzar, con el gobierno, sin el gobierno o a pesar del gobierno.
