La ineficacia de la popularidad
En nuestro país no podemos decir que en estos tres años se haya avanzado en una verdadera transformación cultural de respetar las reglas o los principios mínimos de la dignidad.
¿De qué han servido los altos niveles de popularidad del Presidente de la República?
No hay evidencia de una transformación nacional realmente relevante. De 2018 a 2020 han ocurrido alrededor de 36,500 homicidios por año1, una cifra mucho mayor a la de los sexenios previos. Se incrementó la pobreza y la pobreza extrema, se disminuyó el acceso a los servicios de salud pública.2
Antes de la 4T ya existían los programas de apoyo social. Además, la asignación y distribución de los recursos se realizaba conforme a reglas de operación, con supervisión y reconocimiento internacional.
Ahora se entregan recursos sin mecanismos adecuados de control, a grado tal que se ha evidenciado que se entregan recursos a quienes incluso no los necesitan.
En materia de corrupción no se ha entendido que se trata de un problema que requiere de una transformación cultural. Es evidente que el Presidente no ha invertido esa popularidad de la que se presume constantemente en liderar una verdadera cultura de la legalidad, más allá de regalar un folleto de moralidad.
Los verdaderos líderes sociales pueden ser un factor de transformación social y piedra de toque en el cambio de paradigmas sociales, por ejemplo Martin Luther King en la defensa de los derechos civiles, o Nelson Mandela en su lucha contra el Apartheid en Sudáfrica.
En nuestro país no podemos decir que en estos tres años se haya avanzado en una verdadera transformación cultural de respetar las reglas o los principios mínimos de la dignidad. Seguimos siendo víctimas del chantaje y corrupción de policías en todos los niveles, de servidores públicos municipales, estatales y federales.
Recientemente, incluso miembros del gabinete presidencial han sido cuestionados en su desempeño en diversas funciones que les han precedido a sus actuales cargos, en uno de ellos por haber retenido parte del sueldo de sus subalternos.
Cabe destacar que también es corrupción la actual ineficacia en la prestación de los servicios públicos, comenzando con la reducción de los presupuestos para tales servicios, además del consecuente fracaso en la calidad de muchos de los servicios del Estado.
El combate a este fenómeno social de la corrupción no puede depender de que en la Presidencia de la República se encuentre una persona en particular, puesto que las personas son transitorias en los cargos públicos (a menos que se proponga un Maximato. Al respecto, la historia —de la que presume conocer el actual gobierno— ya ha evidenciado los efectos perversos de tener un Presidente como marioneta).
Para combatir los problemas públicos deben crearse instituciones. Lamentablemente ni el Presidente, ni el resto de sus principales colaboradores entienden, ni les interesa saber qué es una institución, ni cómo se crean, lo único que saben hacer es desprestigiarlas y destruirlas.
En el discurso del informe presidencial se presumió haber establecido la corrupción como delito grave, como si fuera un logro en el combate a la corrupción. Sin embargo, no se informó ¿cómo es que esta reforma constitucional redujo el fenómeno social de la corrupción? ni mucho menos ¿cuántos presuntos delincuentes acusados de corrupción se habían capturado y qué impacto en la disminución de dicho fenómeno?
Sin dejar de lado que este tipo de propuestas de incrementar la prisión preventiva no sólo van en contra del sistema penal acusatorio propio de un Estado democrático de derecho, sino que, además, el incremento injustificado de detenciones preventivas afecta la eficacia en el juzgamiento y en la saturación del sistema de detención preventiva.
Con fifís y chairos, liberales y conservadores, republicanos y monarquistas, y cualquier otro tipo de criterio de discriminación, con todos ellos, el Estado mexicano, comenzando con el jefe de Estado, tiene la obligación de garantizar el ejercicio de los derechos consagrados en la Constitución. Y eso no ha cumplido.
1. https://www.inegi.org.mx/sistemas/olap/consulta
/general_ver4/MDXQueryDatos.asp?#Regreso&c=
2. https://www.coneval.org.mx/SalaPrensa/
Comunicadosprensa/Documents/2021/
COMUNICADO_009_MEDICION_POBREZA_2020.pdf
