Grilla o política: inseguridad y salud pública
Sigue sin consolidarse un Sistema Nacional de Seguridad Pública, propuestodesde mediados de los noventa, precisamente con motivo de las crisis de inseguridaden el país que desde entonces padecemos.
Reiteradamente se descalifican las críticas diciendo que son grillas o política, pero la realidad sigue cobrando víctimas…
Desde hace décadas venimos sufriendo la inseguridad pública en todos los niveles socioeconómicos y regiones del país. Se trata de un tema vinculado a todos los partidos políticos. Todos son corresponsables, más allá de echar culpas a los gobernadores de oposición –de uno u otro partido– o morenistas, es un tema en el que sigue ausente la verdadera política, en la cual predomina el debate de lo público y la construcción de acuerdos a partir de un verdadero liderazgo encabezado por el Jefe del Estado Mexicano, no impuesto por sus subalternos con intereses grillezcos y también mezquinos.
Sigue sin consolidarse un Sistema Nacional de Seguridad Pública, propuesto desde mediados de los noventa, precisamente con motivo de las crisis de inseguridad en el país que desde entonces padecemos. En dicho Sistema se generaron espacios de diálogo para construir diagnósticos comunes y políticas públicas entre los principales actores del país, sin embargo, sigue faltando liderazgo, sensibilidad y disposición de todos los partidos políticos para acordar, al margen de las diferencias partidistas, un sistema que resuelva tanto temas complejos como sencillos.
Si bien se ha logrado avanzar en temas sencillos, no ha sido así en temas más importantes, por ejemplo, en la calidad del servicio de las instituciones policiales, los mecanismos de supervisión, internos y externos, además de colaboración, coordinación y, en ocasiones, de subordinación del mando policial.
Seguimos padeciendo el Síndrome de Penélope: se desteje en la noche lo que se tejió en el día. Es decir, cada sexenio aplicamos el borrón y cuenta nueva. Se invirtió mucho dinero y esfuerzo para crear la Policía Federal, la Agencia Federal de Investigación, las cuales se han reinventado en cada sexenio y, finalmente, se han desaparecido para crear una “nueva” Gendarmería Nacional. Desperdiciando miles de millones de pesos, infraestructura generada, así como miles de recursos humanos capacitados, pero, sobre todo, la confianza ciudadana generada en cada proyecto.
Se descalifica de grilla o política cualquier crítica a los nuevos proyectos, por ejemplo, de ampliar las potestades punitivas del Estado, incorporando nuevas conductas como delitos graves para restringir la libertad sin pruebas prácticamente, otorgar mayores facultades para la moderna expropiación, ahora denominada extinción de dominio, la amenaza pública mediante el congelamiento de cuentas o difamación pública, entre otras prácticas. Sin cambios, la realidad la seguimos padeciendo todos y nos afecta cada vez más.
En otro tema, desde los espacios naturales del Congreso de la Unión y en los foros públicos se cuestionó, con elementos técnicos, la propuesta de desaparecer el Seguro Popular para sustituirlo por un instituto que carecía de elementos mínimos de certeza en la administración pública, en uno de los ámbitos de mayor sensibilidad, como es el de la salud pública para los menos favorecidos.
Ya no nos referimos a las condiciones infrahumanas que padecen millones de personas en los institutos públicos de salud: IMSS, ISSSTE o Pemex, en donde, a pesar del gran esfuerzo que hacen miles de doctoras y doctores, enfermeras, camilleros, y personal administrativo, digno de reconocimiento, la realidad no deja de rebasarlos día a día por el altísimo número de personas que tienen derecho a recibir un servicio de salud digno o por las condiciones extraordinariamente precarias en la que se encuentran, desde la falta de personal, camas, medicamentos, material médico, de laboratorio, etc. Quien lo dude puede constatarlo el día que sea, acudiendo a cualquiera de los hospitales de tales instituciones en el país.
En este caso nos referimos a un segmento de la población que no es derechohabiente en ninguno de esos institutos, con servicios de por sí precarios, personas que por sus condiciones socioeconómicas carecen de atención médica y se ven en la necesidad de solicitar atención en el sector salud público, el cual se ha venido construyendo, no sin dificultades, no sin errores, pero que había avanzado y que, en lugar de revisarlo y mejorar sus deficiencias o fortalecer sus aspectos positivos, se eliminó y sustituyó con algo que no tiene un proyecto que cumpla con los estándares mínimos de calidad administrativa para dar un servicio público mejor del que se venía prestando.
Se sigue huyendo del debate, sólo se descalifica, no se presentan públicamente los diagnósticos, no se construyen las alternativas a partir de coincidencias, sino que se avasalla, se impone, se descalifica, se ignora. Eso no es Política ni liderazgo. La confianza no se impone, se gana con el trabajo y la convocatoria día a día, haciendo verdadera Política, no grilla.
