Fracaso educativo mexicano

Es evidente que las medidas de confinamiento social, de clases vía remota, de que al sector le precedía una reforma educativa que comenzaba a implementarse y que, derivado de compromisos político-electorales, fue cancelada, entre otras cuestiones; han generado un retraso educativo aún mayor al que ya se padecía a nivel internacional.

La niñez y juventud mexicana en general carecen de los conocimientos y habilidades educativas necesarios para la participación plena en la sociedad del saber. 

México está inmerso en una reforma educativa que es vital, puesto que se trata de la formación del futuro del país y, sin embargo, el debate se direcciona desde el poder hacia otros temas. 

 Se pretende imponer el Marco Curricular y Plan de Estudios 2022 de la Educación Básica Mexicana sin que le preceda un verdadero debate en el que participen especialistas de las diferentes perspectivas educativas, así como de la sociedad en general. 

Dicho documento refiere que la educación pública tiene una función que “... se fundamenta en el modelo de igualdad de oportunidades, que se sostiene, por un lado, en el supuesto de que ante las pruebas escolares todas las niñas, niños y adolescentes son considerados iguales con derecho a esperar los mejores resultados...”. 

Este documento, que será la guía de los profesores que formarán a la niñez y juventud mexicana, debiera ser abordado a profundidad para que sea conocido y, en su caso, respaldado por la sociedad en general para que apoye el logro de los objetivos del nuevo plan educativo. 

 Pareciera que no se toma en consideración que nuestros estudiantes, muchas veces, no tienen ni siquiera las habilidades adecuadas de lectura de comprensión, tampoco de escribir correctamente ni hacer las operaciones matemáticas básicas, a pesar de vivir en una sociedad que, con independencia de las características políticas, seguirá esperando de ellos los mejores resultados. 

 No se toma en consideración, por ejemplo, la evaluación que de estos conocimientos se realiza con criterios estandarizados a nivel internacional de quienes concluyen la educación básica, por ejemplo, conforme al Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos de la OCDE (PISA, por sus siglas en inglés). 

 “En PISA 2018, los estudiantes mexicanos obtuvieron un puntaje bajo el promedio OCDE en lectura, matemáticas y ciencias. En México, sólo 1% de los estudiantes obtuvo un desempeño en los niveles de competencia más altos (nivel 5 o 6) en al menos un área (promedio OCDE: 16%), y 35% de los estudiantes no obtuvo un nivel mínimo de competencia (Nivel 2) en las tres áreas (promedio OCDE: 13%)”. 

Las evaluaciones de PISA son aplicadas cada tres años y examinan el rendimiento de alumnos de 15 años en áreas temáticas clave y estudian igualmente una gama amplia de resultados educativos, entre los que se encuentran: la motivación de los alumnos por aprender, la concepción que éstos tienen sobre sí mismos y sus estrategias de aprendizaje. 

 Nos referimos a un instrumento de evaluación internacional en el que no intervienen las autoridades nacionales y no tiene finalidades de tipo político-electoral, sino de un instrumento de evaluación que, con independencia de que no esté exento de críticas, puede servir de un insumo valioso para contribuir a un diagnóstico integral de los niveles educativos de la niñez y la juventud mexicana. 

 Es evidente que las medidas de confinamiento social, de clases vía remota, de que al sector le precedía una reforma educativa que comenzaba a implementarse y que, derivado de compromisos político-electorales, fue cancelada, entre otras cuestiones; han generado un retraso educativo aún mayor al que ya se padecía a nivel internacional. 

En el supuesto documento de trabajo aludido se refiere que “en las diferentes reformas curriculares se ha sobrecargado el currículo de educación básica, trayendo como consecuencia un sentimiento de frustración en las maestras y los maestros, y sentimientos de fracaso y de incompetencia en las y los estudiantes, y se constituyen en los principales obstáculos para realizar aprendizajes significativos y que atiendan a la diversidad”. 

El cambio que se pretende imprimir a la educación en nuestro país profundizará no sólo las diferencias entre los mexicanos, sino con el resto del mundo. Una vez más las ocurrencias mañaneras distraen del fracaso gubernamental. 

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