Escasez de agua y “el conservador”
El hecho de que Pemex constituya uno de los principales activos del patrimonio nacional, no implica que necesariamente se privilegie la generación de energías contaminantes, como las refinerías, sino que debiera ser motivo para llevar a dicha empresa, como a la CFE, a ser entidades del Estado que promuevan acciones cada vez menos contaminantes.
Andrés Manuel López Obrador construye y compra refinerías, mientras la mayoría de los líderes en el mundo promueven energías limpias.
Hace un par de días se “celebró” la expropiación petrolera y se presumió la política energética del actual gobierno que construye una refinería, la cual será más costosa de lo prometido inicialmente e inútil en breve tiempo, además de comprar otra refinería, apenas cruzando nuestra frontera.
Al inicio del actual sexenio nos habían prometido que la refinería tendría un costo no mayor de 8 mil millones de dólares (aunque nadie serio le creía) y, efectivamente, el propio gobierno ha reconocido que costará más del doble de lo presupuestado. Por otro lado, nos dirigimos hacia una sustitución de automóviles de combustión interna por eléctricos, que hará menos rentables las refinerías. Finalmente, incluso el gobierno “amigo” del estado de Nuevo León ha intentado clausurar la refinería de Cadereyta por contaminar la región de Monterrey en dicho estado.
El presidente López acusa a sus adversarios de “conservadores” cuando él incurre en conservar una política energética que ha demostrado ser una de las causantes de los estragos del cambio climático.
A pesar de que la acelerada escasez del agua está estrechamente relacionada con el cambio climático y “conservadores” como el presidente López parecen no entender que más de 2 mil millones de personas no tienen acceso al agua potable y aproximadamente la mitad de la población mundial padece la escasez del agua.¹
La política energética de los principales productores de petróleo tiene un gran impacto en las causas del cambio climático. En el caso de nuestro país, dicha política está fuertemente determinada por las condiciones que prevalecen en la principal empresa productiva del Estado.
Ahora bien, el hecho de que Petróleos Mexicanos constituya uno de los principales activos del patrimonio nacional, no implica que necesariamente se privilegie la generación de energías contaminantes, como las refinerías, sino que debiera ser motivo para llevar a dicha empresa, como a la Comisión Federal de Electricidad, a ser entidades del Estado que promuevan acciones cada vez menos contaminantes.
No se puede cambiar de un día para otro la inercia en ciertos aspectos de las políticas de los Estados; sin embargo, se debe contribuir a desarrollar las semillas de una nueva política energética que sea más amable con el medio ambiente.
A pesar de ello, es evidente que al presidente López sólo le interesa ganar las elecciones y dirigirse a una clientela electoral a la que durante más de 80 años se le dijo que éramos un país petrolero y que debíamos mantener el monopolio de las empresas como Pemex y la CFE, sin embargo, esa política conservadora es la que llevaba a una dependencia extraordinaria de la extracción y transformación del petróleo, así como de la generación de la energía eléctrica, aunque en ambos casos estuviéramos contribuyendo al cambio climático y sus desastrosas consecuencias.
El cambio climático es atribuido directa o indirectamente a la actividad humana que altera la composición de la atmósfera mundial, y que se suma a los cambios regulares que, de forma natural, se dan en el planeta.² Es injustificable que en la actualidad haya aún jefes de Estado que no quieran entender la trascendencia e implicaciones que las políticas públicas pueden tener en el cambio climático y sus efectos, por ejemplo, en la escasez del agua o incluso en la generación de eventos climatológicos como el que padecimos con el huracán Otis.
Brasil padece sensación térmica de alrededor de los 60 centígrados, y en nuestro país ya sufrimos la crisis del agua, ¿cuándo cambiaremos nuestra política energética? A pesar de las evidencias científicas de los efectos del cambio climático y la escasez del agua, dichos temas no forman parte de las prioridades del actual gobierno para modificar la política energética.
¹ https://www.un.org/es/climatechange/science/climate-issues/water
