El valor de la vida

¿Cómo podría ser diferente esta situación de impunidad para quienes se vanaglorian de sus acciones de humillar y fusilar, o quienes ordenan el ataque violento a otros espectadores?

En conmemoración a la lucha
de los derechos de las mujeres.

La indolencia alienta la impunidad
con que actúan los criminales.

 

Varias autoridades del más alto nivel del Estado mexicano minimizaron la grabación y masacre de varias personas hace unos días en San José de Gracia, Michoacán.

Ahora no sólo padecemos la ineficacia y corrupción de las autoridades responsables de investigar y perseguir a los delincuentes, sino, además, la indolencia cómplice del más alto nivel, a pesar de la situación que padecemos en la sociedad victimizada.

Los criminales se regocijan de la actitud indolente y cómplice de quienes debieran ser los primeros en condenar lo sucedido y conminar, por todos los medios posibles, a las autoridades que tienen las facultades y obligaciones legales para la investigación eficaz y detención de los responsables.

Esa actitud indolente, complaciente y cómplice de la impunidad alienta la realización de una amplia gama de conductas delictivas. Sin duda que quienes delinquen siguen con atención las declaraciones y la actitud pasiva de las autoridades con los criminales.

Se advierte una franca división en lo que debiera ser un frente unido contra la delincuencia, en el que no sólo debieran estar las autoridades policiacas, sino los líderes políticos de todas las fuerzas partidistas.

Por si no fuera suficiente la violencia impune de la masacre referida, el pasado fin de semana volvimos a ser testigos de la agresión tolerada e indolente que se alienta y alimenta con un discurso de odio, intolerancia y franca antipatía a los adversarios; que no son necesariamente enemigos, si acaso, contrincantes políticos, críticos mediáticos y rivales deportivos.

En todas estas contiendas debiera existir un mínimo de respeto y no se debiera pretender eliminar al adversario, pues se trata de contiendas electorales, políticas o deportivas.

Los hechos violentos ocurridos al término de un partido de futbol es también un reflejo de esta realidad a la que nos referimos, de una actitud indolente y cómplice de las autoridades que alienta la conducta criminal de quienes se sienten con el poder de actuar sin que nadie les atribuya responsabilidad alguna.

¿Cómo podría ser diferente esta situación de impunidad para quienes, incluso, se vanaglorian de sus acciones de humillar, aterrorizar y fusilar impunemente, o quienes ordenan de manera cobarde el ataque violento a otros espectadores o seguidores del equipo deportivo rival?; en ambos casos delinquen protegidos por la impunidad que les brindan las autoridades.

Esta misma impunidad e indolencia se difunde hacia los más altos miembros del equipo gobernante, a pesar de las evidencias que se acumulan día a día.

Hace unas semanas, ante la denuncia que se hacía respecto de las decisiones y omisiones en la política de prevención y atención al contagio de covid-19, se anunciaba una defensa no sólo jurídica, sino política y en todos los ámbitos del responsable en esta función.

Los casos de pasividad e indolencia se siguen acumulando y se continúa con esa larga cadena de casos de ineficacia, corrupción e impunidad.

Pareciera más importante denostar, injuriar y promover una sociedad dividida, con liderazgos que no respetan las normas, sino que imponen su voluntad a costa de la dignidad, de la integridad o, incluso, de la vida de los demás, al fin y al cabo es el ejemplo que todos los días nos enseñan desde temprano.

Es impostergable, una vez más, reiterar el compromiso con los valores que dignifican y enaltecen al ser humano, y no los desvalores que lo envilecen y sólo evidencian la naturaleza y orígenes del ser humano que no termina por superar.

Condenamos los hechos de violencia recientes, en el contexto de la conmemoración de una larga lucha por los derechos de las mujeres y el respeto a la dignidad humana en todos sus ámbitos.

Manifestamos y requerimos un compromiso explícito de todos por respetar los derechos de las mujeres. Denunciar la violencia, el acoso, hostigamiento y discriminación en su contra, así como reclamar la investigación eficaz y terminar con la impunidad también al respecto.

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