Desviar la atención de la crisis e ineficacia
No pasábamos de la consternación y el asombro de la inútil exposición de lasFuerzas Armadas en Culiacán, cuando ahora lamentamos el cobarde homicidiode la familia LeBarón.
Mi pésame a la familia LeBarón
y a todas las víctimas de
la ausencia del Estado.
Se culpa a los demás de sus propias ineficacias, en lugar de asumir las responsabilidades.
Hasta ahora las acciones del gobierno no se han traducido en resultados concretos para disminuir la criminalidad, la falta de crecimiento económico (por ende la falta de empleos) y a un año, aún no se tiene la estructura institucional completa para combatir la corrupción.
Por ejemplo, Excélsior difundió el informe del Inegi que en 2018 se han registrado 36 mil 685 homicidios dolosos, indicador evidente de la violencia e inseguridad en el país. Por otro lado, el Inegi informó que, de acuerdo con la estimación oportuna del PIB Trimestral se ofrece una visión sobre la evolución de la economía mexicana, en ese sentido, en el último trimestre la variación fue de sólo 0.1%; al respecto, sin crecimiento no se pueden generar nuevos empleos y corren riesgo los existentes.
Aún no se nombran los magistrados que completarían el Sistema Nacional Anticorrupción, a pesar de ser la principal bandera de campaña del actual gobierno.
Cabe destacar que la mayoría de los especialistas han señalado que la distribución de dinero a los diferentes sectores sociales menos favorecidos, sin el acompañamiento de la creación de empleos, adecuadamente remunerados y una política educativa de calidad, no revertirá la desigualdad social, únicamente creará clientelas electorales que perpetuarán sus condiciones de dependencia y subdesarrollo social.
Los supuestos grandes proyectos como la remodelación del Aeropuerto de Santa Lucía, la construcción de la refinería de Dos Bocas en Tabasco, la construcción del Tren Maya, que son los “grandes proyectos” de inversión de la 4T, no generarán ni detonarán los empleos que requiere el país. Al tiempo habremos de comprobar y padecer sus efectos.
Tampoco la reforma educativa logrará los maestros y educadores adecuados para lograr la formación de excelencia académica en la niñez y juventud en nuestro país, para que impulsar la formación de los perfiles que se requieren para superar los retos nacionales, en el número que se requiere, y para competir a nivel internacional en materia de tecnologías de la información, ingenierías, entre otras, además de los sociólogos, filósofos, sicólogos, especialistas en administración pública, entre muchos otros, que nos ayuden a comprender los cambios y encausar las políticas públicas hacia una verdadera transformación social.
Por el contrario, se impulsó una reforma educativa que legalizó las protestas, el ausentismo, la ineficacia académica y demás demandas impuestas mediante el chantaje y la violencia.
Se eliminaron beneficios laborales que generaban incentivos a los profesionistas para incorporarse al servicio público, tales como seguros médicos, prestaciones económicas proporcionales en atención a los riesgos y esfuerzos de ciertos niveles de responsabilidad, así como el fomento a la investigación en la ciencia y la tecnología o en las universidades públicas.
Todos estos indicadores tienen un gran impacto en la calidad de vida, que hace crisis, además de alejarnos cada día del paradigma del Estado constitucional y democrático de derecho. Ello implica una verdadera división de poderes que mantenga un equilibrio en el ejercicio de las funciones, para controlar la constitucionalidad y legalidad de los actos de gobierno.
No pasábamos de la consternación y el asombro de la inútil exposición de las Fuerzas Armadas en Culiacán, cuando ahora, el lamento y la consternación del cobarde homicidio de la familia LeBarón frente a los menores son un símbolo de lo que sucede a nivel nacional frente a la ausencia y la omisión criminal del Estado.
Le faltarán abrazos, madres y abuelitas para reforzar su estrategia para combatir la delincuencia, porque los resultados están a la vista. Continúa echándole la culpa al pasado, a los conservadores, a los periodistas, a los bots y nuevos enemigos que se inventa cada día, mientras la sociedad continúa padeciendo su ineficaz estrategia.
