Decisiones de Estado o electoreras
Se informa una vez más del incremento de los contagios debido a que no se continuó con las medidas de precaución dictadas por los verdaderos especialistas nacionales e internacionales. No se ha informado si en las oficinas de gobierno se sigue en forma estricta protocolos de salud, no sólo del uso adecuado del cubrebocas (tales oficinas carecen de ventilación adecuada)
La visión de un estadista va más allá de los resultados inmediatos en su gobierno y le permite a la nación superar sus mayores retos.
Estamos padeciendo acciones de gobierno que no contemplan esquemas para incentivar la creación de fuentes de empleo y bien remuneradas ni tampoco se impulsa la educación de calidad. Por lo tanto, hay muy pocos empleos y la mayoría de bajos ingresos.
Aun antes de la pandemia teníamos un decrecimiento económico, que se agravó aún más con la pandemia y, a pesar de ello, no se brindaron apoyos fiscales ni crediticios a las pequeñas y medianas empresas, que son las principales generadoras de empleo en el país.
En lo que va del presente gobierno no sólo se eliminaron los procesos de evaluación a docentes, sino que ahora, incluso, se les aprueba a estudiantes a los siguientes niveles escolares por decreto. Se recuerda que aún antes de la pandemia se tenían graves deficiencias en las evaluaciones internacionales, por ejemplo, en lectura de comprensión y matemáticas, entre otros ámbitos académicos, y la pandemia obligaba a ser creativos en la mejora del sistema educativo nacional.
Sin embargo, se eliminó la reforma educativa como pago electoral a un sector que votó sólo para mantener privilegios a costa de la educación de la niñez mexicana, y las autoridades educativas no han sido lo suficientemente creativas para superar el reto que impuso la pandemia para evitar un mayor rezago educativo.
Por otro lado, al inicio del sexenio, se retrocedió en los (pocos o muchos) avances en el sistema de salud, con la finalidad de centralizar la prestación del servicio público, cuando la historia nos ha enseñado la necesidad de acercar la administración y prestación del servicio a las comunidades y mejorar los sistemas de supervisión de la prestación del servicio.
Aun antes de la pandemia, ya se había denunciado el incremento en las deficiencias de los servicios de salud; y en los meses posteriores, uno de los temas más visibles por la evidente legitimidad fue la denuncia de la escasez de medicamentos a menores con cáncer, además de que había muchas otras deficiencias que se estaban incrementando y que la pandemia sólo las evidenció.
Una vez más, las principales decisiones gubernamentales no han tomado en consideración el interés general, por ejemplo, el retraso en la compra de las vacunas y de las pruebas de detección de covid-19, además de los mensajes contradictorios y confusos en el uso adecuado del cubrebocas, o en la distribución y aplicación de las pruebas para diagnosticar los contagios generaron resultados que padecemos y son verdaderamente lamentables (véase Health at a Glance 2021: HighlightsfromMexico [oecd.org]).
Se informa una vez más del incremento de los contagios debido a que no se continuó con las medidas de precaución dictadas por los verdaderos especialistas nacionales e internacionales. Por ejemplo, no se ha informado si en las oficinas gubernamentales se sigue en forma estricta los protocolos de salud, no sólo del uso adecuado del cubrebocas (la mayoría de las oficinas gubernamentales carecen de una adecuada ventilación natural), sobre todo de la aplicación permanente de pruebas para detectar contagios, para evitar y prevenir los mismos. Carecemos de un diagnóstico confiable sobre el nivel de contagios en los espacios públicos.
Hay funciones y actividades que requieren la presencia de ciertos servidores públicos en las oficinas; al respecto, podría buscarse edificios con mejor ventilación y condiciones de salud que, a la vez que se garantiza la salud de los servidores públicos, también se garantiza un servicio público eficaz, y en los casos en que no es indispensable la presencia de los servidores públicos y se puede prestar el servicio a distancia, debería favorecerse dicha circunstancia.
Lamentablemente, las ocupaciones y preocupaciones gubernamentales no están en función del interés nacional, sino de carácter electoral inmediato, lo que cancela mejorar el futuro de las generaciones venideras. Las miras están puestas en las elecciones del próximo año, en lugar de brindar condiciones de salud, empleo y mejor preparación académica para las siguientes generaciones.
