De espalda al sufrimiento humano
Da la impresión de que, en lugar de cumplir la misión de brindar una atención médica digna, en realidad el objetivo es desocupar una cama para que la pueda ocupar otra persona u otros pacientes que ya les urge ingresar.
¿Será prioridad nacional quitar a los consejeros del INE mientras miles de familias sufren en los hospitales?
Entre siete y 10 mil personas se contagian diariamente de covid-19 y la tasa de mortalidad se mantiene en las peores a nivel mundial en las últimas semanas en nuestro país. Ya han muerto más de un cuarto de millón de personas (coronavirus, 23 de agosto: México reporta 371 muertes más por covid-19 y 6 mil 543 nuevos contagios. excelsior.com.mx).
Los hospitalizados por covid se suman a los miles de pacientes por otras enfermedades que incluso han sido desplazados por los primeros.
Nuevamente, la sociedad y el Estado pierden la capacidad de asombro y debilitan la exigencia para que las autoridades competentes asuman sus responsabilidades.
Cabría destacar que detrás de las cifras oficiales hay un número desconocido de personas que aún no se han hecho las pruebas para detectar el contagio, pero que ya padecen una enfermedad que implica que la familia padezca un martirio para ser atendida adecuadamente.
Una vez más, esta política de austeridad, pero sobre todo del desconocimiento para atender problemas, ha ocasionado escasez de medicamentos, material médico y, sobre todo, de recursos humanos preparados (personal médico, de enfermería, personal administrativo) para brindar la atención, ya no digamos del nivel de otros países (como demagógicamente lo prometieron), sino del nivel previo a este gobierno, que ya entonces padecía graves deficiencias, pero ahora está peor.
No es necesario consultar a la opinión pública sobre si preferiría que desde el Presidente de la República y todos los recursos estatales disponibles se abocaran a disminuir un sufrimiento evitable en los hospitales públicos.
A pesar de acciones aisladas y a destiempo (https://www.excelsior.com.mx/nacional/imss-ajustara-su-programa-de-inver...), cualquiera que haya visitado una institución hospitalaria pública podría constatar una larga ruta de martirio:
Horas de espera o, peor aún, deficiente atención desde el área de urgencias, en donde hace falta todo. Da la impresión de que, en lugar de cumplir la misión de brindar una atención médica digna, en realidad el objetivo es desocupar una cama para que la pueda ocupar otra persona u otros pacientes que ya les urge ingresar.
Dentro del hospital, el número desborda la capacidad de las instituciones. Ya no se trata de la voluntad y disposición del personal médico o de enfermería. Ante la escasez de todo se incrementa la desatención, la indolencia y, en cierta medida, una vez más, la desatención para brindar un servicio digno al paciente.
Si eso sucede con los servicios básicos de atención médica, las carencias para brindar un servicio de mayor especialidad son aún mayores y de menor calidad, sobre todo integral, para los pacientes.
Finalmente, incluso en un desenlace fatal, la tortura no termina para los familiares, pues aún con el dolor humano, el calvario de los trámites y la indolencia persisten en la atención a los familiares para entregar los documentos correspondientes, inclusive del cuerpo de quien ha fallecido.
Hay oficinas del Registro Civil que exigen actas originales y actualizadas, cuando ello se puede fácilmente consultar por medios digitales y se confunden los objetivos de su uso: no es lo mismo un acta de defunción que un acta que reclamará derechos pensionarios.
Los grupos más vulnerables son las principales víctimas de la pandemia (Covid sigue matando a los más vulnerables; pobreza, determinante. excelsior.com.mx) de una política que dijo que primero eran los pobres.
Pero el Presidente de la República y el gobierno federal están más ocupados en destituir a quienes conforman el Consejo General del INE o fabricar un nuevo chivo que expíe las culpas de tener la peor situación que padece el país. Ya que se pretende acusar al excandidato a la presidencia de la República, sin pruebas contundentes.
Se siguen inventando casos para desviar la atención, mientras se pretende cooptar las instituciones democráticas como el INE y amenazar a la oposición con acusaciones penales.
