Anaya gana y avanza
AMLO pierde, retrocede y evidencia las carencias para responder a los cuestionamientos sobre su patrimonio, alianzas y desempeño como gobernante
Los candidatos a los cargos de elección popular son ciudadanos, en principio, igual que todos nosotros, con la diferencia de que aspiran a un cargo, ya sea de representación popular o un mandato de gobierno, y esa diferencia tiene diversas implicaciones; una de éstas es que los representantes populares o mandatarios (ya que el pueblo mediante el voto les da un mandato) tengan la capacidad para responder por sus actos.
Ricardo Anaya realizó diversos cuestionamientos a AMLO que no respondió durante el debate, a pesar de que, precisamente, este ejercicio discursivo representa la contienda democrática, para confrontar las posturas entre los diferentes ciudadanos-candidatos, sobre todo con un costo efectivo frente al electorado.
En esta confrontación abstenerse de responder o hacerlo en forma incorrecta o trivializando los cuestionamientos genera en la percepción ciudadana un candidato que pierde el debate, pues este ejercicio se trata, precisamente, de responder y confrontar las ideas, propuestas y replicar los cuestionamientos.
Ricardo Anaya se presentó en el debate tal como es, un candidato preparado, con inteligencia para responder a los cuestionamientos y propositivo. A diferencia de AMLO, que dejó claro en el debate su falta de preparación e inteligencia, ya que recurrió a las mismas frases generales de los últimos veinte años, además de que evidenció nuevamente la limitación de sus propuestas.
En tanto que Anaya propuso y se comprometió con la autonomía de la Fiscalía General y la Fiscalía Anticorrupción, AMLO reiteró que él enviaría las propuestas de las personas que deberían ocupar dichos cargos, es decir, no habría un cambio del modelo actual que ha evidenciado su fracaso.
Además, se reitera la visión patrimonialista y autoritaria de ejercer el mando sobre instituciones que deben gozar de autonomía, ya que el responsable de la investigación de los delitos debe sujetarse únicamente a la ley y a las resoluciones de los órganos jurisdiccionales, mientras que el Ejecutivo federal, que normalmente tiene fines de carácter político-electoral, no debe inmiscuirse en los asuntos de la procuración de la justicia.
En materia de seguridad, la propuesta concreta de Ricardo Anaya de la certificación de los policías responde a un clamor generalizado para mejorar el servicio de la primera institución que tiene el contacto, en este aspecto, con la sociedad y la delincuencia. Sin duda alguna que es evidente la falta de una adecuada selección, preparación y revisión de tal institución, por tanto, la certificación obligará a la policía a mejorar en la prestación de un servicio confiable y de calidad.
Sin duda alguna que no desconozco que en la actualidad se lleva a cabo un proceso de certificación, pero es evidente que, ante el incremento de la percepción de la inseguridad, de conformidad con la información proporcionada por el Inegi, dicho proceso de certificación ha sido ineficaz para lograr revertir esa percepción y, por tanto, habrá que revisar esa certificación.
También Ricardo Anaya fue realista en mencionar que mientras se avanza en el proceso de depuración y conformación de la policía, se recurrirá al Ejército y a la Marina; lo cual es una postura responsable y seria ante las deficiencias de las instituciones policiales, además de un reconocimiento al esfuerzo que han hecho las Fuerzas Armadas y, con un objetivo claro, es decir, hasta que se culmine la depuración y conformación de la policía.
A diferencia de AMLO, que sigue obsesionado con su propuesta de amnistía a los delincuentes. Claro que él dice que no significa impunidad. Sin embargo, de acuerdo con el Diccionario de la Real Academia Española, amnistía significa perdón de cierto tipo de delitos, que extingue la responsabilidad de sus autores. Y lo impune es lo que queda sin castigo, luego entonces, si se va a perdonar y extinguir la responsabilidad de los criminales, sin duda alguna que los delitos cometidos por ellos quedarán sin castigo, lo cual es un contrasentido lo que dice “ya saben quién”.
El futuro del país depende de analizar con objetividad a los candidatos y lo que representan no sólo en los últimos seis meses, sino en toda su trayectoria, así como de las personas de quienes se rodean para ganar las elecciones ¿Qué queremos para nuestro país? ¿Quién no queremos que lo gobierne?
