“Al diablo las instituciones”
El tema de la transparencia y el acceso a la información pública es una característica de nuestro tiempo. No se concibe un Estado democrático en la actualidad que maneje su información en forma totalmente reservada
Sin las instituciones podríamos estar peor… las dictaduras y los países del este que colapsaron dan cuenta de ello.
Hay quienes piensan que las instituciones como el Congreso de la Unión o la Suprema Corte de Justicia de la Nación sólo sirven a quienes se favorecen del statu quo; sin embargo, ni si quiera los más radicales que han llegado a gobernar en diferentes partes del mundo han terminado por extinguir dichas instancias.
A pesar del desprestigio que lamentablemente tienen tales Poderes de la Unión, debemos estar conscientes que la economía nacional y muchos de los actos jurídicos que llevamos a cabo tienen un mínimo de respaldo y seguridad que le brindan las normas jurídicas que son aprobadas por el Congreso de la Unión y que, en caso de controversia, es resuelta en última instancia por la Suprema Corte de Justicia de la Nación, u otro órgano del Poder Judicial de la Federación.
Como mero botón de muestra se encuentra el sistema financiero nacional, el cual se debe regir por las normas de la Ley de Instituciones de Crédito, de la Ley de Seguros y Fianzas, el Código de Comercio, entre muchas otras.
Si la nómina, los ahorros y las pensiones no se encuentran protegidos por el sistema jurídico nacional, el sistema financiero colapsaría y la crisis económica sería de impredecibles consecuencias, no sólo para quienes tienen sus ahorros, inversiones y pensiones, sino para todo el país, ya que todo el sistema se encuentra interrelacionado, incluso para quienes dicen que no tienen esos privilegios, puesto que de una u otra manera tienen que adquirir bienes y servicios elementales de quienes sí tienen esos ahorros e inversiones.
Era y es evidente que se deben hacer cambios en un país que padece los problemas que tenemos en todos los ámbitos, pero ningún problema será resuelto ni tendrá la atención adecuada si llegamos a anular a los demás Poderes de la Unión.
Los problemas de la violencia y la crisis económica que estamos padeciendo no se resolverán sólo por el cambio de algunas personas en el gobierno, por un cambio en el discurso: “De los balazos a los abrazos”. Los países que han logrado hacer cambios trascendentes, los han realizado mediante la transformación de sus instituciones, no sólo con la llegada de un individuo al poder, ya que la misma historia nos ha dado muchos ejemplos de que ningún sistema democrático puede depender de un solo individuo, ese sistema de gobierno tiene otra denominación y ya sabemos las consecuencias de ello.
México vive en un mundo diferente al que vivieron la mayoría de quienes hoy nos gobiernan. Un ejemplo es que la Corte Interamericana de Derechos Humanos, mediante el caso Rosendo Radilla, le dio una gran lección a nuestro país, la cual aún no terminamos de asimilar, pero hoy casi nadie podría negar la validez de los derechos humanos en nuestro país, ni mucho menos hacerla depender de órganos legislativos o judiciales a modo.
El tema de la transparencia y el acceso a la información pública (incluso también la privada) es una característica de nuestro tiempo. No se concibe un Estado democrático en la actualidad que maneje su información en forma totalmente reservada. En la actualidad conocemos la curricula de los servidores públicos, su patrimonio, la asignación de contratos, entre muchas otras cuestiones; otro ejemplo es que la empresa de la que provienen la mayor parte de los ingresos públicos, Pemex, se debe manejar en forma transparente, pues de ello depende la calificación de su deuda por los inversionistas internacionales y, sin duda, las finanzas de nuestro país están vinculadas a ella.
Los miembros del Consejo de Administración de dicha empresa deberán asumir esa responsabilidad, así como quien los nombró ahí.
En la actualidad no hay forma de controlar los medios de comunicación. A pesar de los recursos públicos del Estado, no puede impedir que la sociedad conozca de forma inmediata acontecimientos que no están a su alcance controlar. Una de las herramientas que permitió difundir el mensaje de la oposición, también ahora lo seguirá siendo.
Pero lo más importante, es que todos estos temas y muchos, muchos más, no dependen de ningún individuo, sino de la cultura democrática que ha avanzado en la sociedad, así como de los avances científicos, pero que requiere de instituciones con legitimidad democrática sólida para brindar resultados a favor de la sociedad.
La Guardia Nacional, el fiscal general, la mayoría morenista en el Congreso de la Unión o en las gubernaturas de los estados, no podrán enfrentar los problemas con éxito, si no logran consolidarse previamente como verdaderas instituciones, que no dependan de un solo hombre, al que, llegado el momento, también deberán mandar al diablo.
