¿Unidad nacional sólo en torno a la bandera?

La inteligencia debe caracterizar la respuesta 
de nuestro país 
a las ofensas, hostilidades 
e intentos de humillación del mandatario extranjero. 
 

Para cambiar a los demás, debemos comenzar cambiando nosotros mismos. Más allá de que se pretendan modificar la forma y las acciones del mandatario del vecino país del norte, los esfuerzos de nuestra nación debieran centrarse en que comencemos a cambiar nosotros mismos.

Es una muy buena señal que se manifestara un amplio consenso en torno al Presidente de la República para no asistir a la cita que se tenía prevista con su homólogo en Washington y dar un mensaje de protesta en contra de las declaraciones y acciones recientes contra la nación mexicana.

Esta unidad, que ha tenido diversas expresiones, como el uso de los símbolos patrios en las redes sociales, entre otros, debiera encausarse para aprovechar adecuadamente la fuerza social que genera el deseo de responder a tales agresiones.

A lo largo de nuestra historia existen diversos acontecimientos que demuestran la acción de la sociedad mexicana para actuar, incluso superando al propio gobierno, como sucedió en el terremoto de 1985, cuando, ante el pasmo y sorpresa incluso de las autoridades, la sociedad se organizó y actuó para rescatar a muchas personas que habían quedado atrapadas entre los escombros de muchos edificios derrumbados.

En esta ocasión en que se advierte que existe una amenaza real e inminente de que continuarán las acciones hostiles y agresivas del mandatario estadunidense, el Presidente de la República debiera actuar no sólo como jefe del gobierno o de un partido político, sino como jefe de Estado que también es, para convocar a acciones concretas que le den cauce al rechazo, enojo y deseos de contribuir a enfrentar los problemas que se generarán.

Además de convocar a los espacios institucionales para que, desde sus ámbitos formales e informales, aporten sus esfuerzos para contrarrestar los efectos negativos que pudieran presentarse, también es impostergable convocar a la sociedad: escritores, universidades, intelectuales, empresarios, organizaciones de la sociedad civil, para que todos, desde el ámbito de su actividad, participen en el esfuerzo nacional para transformar nuestra nación en lo que demandamos del vecino país del norte.

Por ejemplo, demandamos del mandatario estadunidense un trato respetuoso y digno de las personas, así como de nosotros como vecinos que somos y que tenemos intereses comunes. Pues, de la misma forma, debemos actuar en consecuencia y mostrar un trato respetuoso y digno a todas las personas con las que convivimos diariamente, como de nuestros vecinos.

También demandamos del jefe de Estado del vecino país del norte respeto a los derechos humanos de nuestros compatriotas, respeto a la ley y a los acuerdos comerciales que regulan nuestras relaciones. Pues nosotros debemos cambiar y ser congruentes con nuestra demanda.

Más allá de los discursos, de los símbolos patrios, necesitamos transformar nuestra sociedad, para abrirla a nuevos horizontes, aprovechar nuestra experiencia, no regresar al pasado, colocar la mirada y las acciones en el futuro, remover día a día los obstáculos que, hasta ahora, nos han impedido generar una sociedad más próspera, con un trato más justo y digno en nuestra sociedad.

El jefe de Estado debe despojarse de los lastres que han impedido credibilidad en sus propuestas. No se trata de cuidar la imagen o el patrimonio de los mismos, ya sea la clase política, empresarial o sindical, de ganar las próximas elecciones, estatales o la presidencial, sino de salvar y proteger a una nación que aún busca los símbolos que la identifican.

Aprovechemos la diversidad de opiniones, criterios y puntos de vista para generar acuerdos muy concretos que no sólo reformen una ley, sino que transformen la cultura social. Necesitamos que, más allá de imponer cargas y límites legales, y que antes de aprobarlos, muchos ya buscan la forma de evadirlos. Se trata de generar la convicción de que nosotros tenemos la solución a los problemas y que la recompensa a nuestro esfuerzo también la encontraremos en nosotros mismos.

Twitter: @asalinastorre

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