¿Qué sigue?
La solución a nuestros problemas no se encuentra al otro lado del río Bravo, sino en la formaen que cadauno de nosotros empeñamosnuestro esfuerzo.
¿Cuántas veces hemos escuchado o expuesto justificaciones en lugar de soluciones? De manera reiterada, en muchas ocasiones pretendemos atribuir la causa de nuestros problemas o la solución a los mismos en los demás o en aspectos que escapan a nuestra voluntad. Sin embargo, dicha actitud nos lleva a las condiciones que actualmente padecemos.
Como mero ejemplo de esta situación podemos observar la expectación que ha causado el proceso electoral en el país del norte. Sin advertir que cualquiera que sea el resultado, continuaremos teniendo casi los mismos problemas que hemos padecido en las últimas décadas, aunque con profundas raíces históricas.
Sin lugar a dudas que las ofensas y amenazas habían provenido de uno de los contendientes, y ello hacía preocupante el que ganara las elecciones; sin embargo, la perspectiva negativa en torno a temas tan relevantes como es la inmigración, el Tratado de Libre Comercio, el tráfico de drogas y de armas, entre otros, generó condiciones adversas para México, con independencia del resultado.
El día de hoy que se conoce quién resulta ganador, que hubiere un empate o que el perdedor no reconozca al ganador. De cualquier forma, debemos lidiar y superar los problemas que enfrentamos, principalmente basados en su capacidad y esfuerzo.
Aun en el escenario más difícil, debemos identificar qué hacer cada uno de nosotros para desterrar la corrupción, la inseguridad, los rezagos educativos, de salud, de alimentación, de cultura de la legalidad, de respeto a la dignidad de todos, en particular de los sectores que requieren una atención especial, ya sea los menores de edad, los de la tercera edad, las personas con alguna discapacidad, además, sin lugar a dudas del respeto a todas las mujeres, más allá de un tema de género, por su dignidad como personas.
La totalidad de esos problemas tiene solución dentro de nuestras propias fronteras, con independencia de lo que sucede en el exterior. Si lográramos avanzar en la atención de cualquiera de ellos, realizaríamos un cambio cualitativo en la vida de millones de personas en nuestro país.
Me queda claro que lo más difícil de hacer no son los cambios organizacionales o de estructuras gubernamentales o empresariales, sino de actitud frente a los problemas y de conductas sociales, toda vez que dichos cambios están directamente relacionados con los valores e intereses de una sociedad.
Reitero, más allá de tratar de encontrar culpables o pretender atribuir responsabilidades a los demás, comencemos con la búsqueda de soluciones en nuestra propia sociedad.
El día de hoy la sociedad estadunidense tiene el reto de acortar las distancias sociales que generó la polarización de las campañas electorales. Reunificar sus esfuerzos como nación para alcanzar el bienestar común. Ya que una sociedad dividida difícilmente podrá alcanzar las metas que indispensablemente requiere de la convergencia de esfuerzos.
Por nuestra parte, el hecho de que vivan millones de mexicanos, familiares y amigos en los Estados Unidos de Norteamérica debiera constituir la principal preocupación de todos, además de los vínculos comerciales que tenemos con la principal economía del mundo.
Sin embargo, nada de ello será posible si no logramos enfocar nuestros esfuerzos, saliendo de la inercia en que nos encontramos. En la que estamos perdiendo lo más importante por estar preocupados con cuestiones secundarias.
Queremos seguir conservando el statu quo a pesar de que ello nos lleve a profundizar los problemas que ya he enumerado y que cada día padecemos en peores condiciones.
La solución y la respuesta a la pregunta inicial están en nosotros mismos.
Twitter: @salinastorre
