Grilla irresponsable
Los políticos pelean entre camarillas los espacios de poder en tanto la sociedad padece los problemas cotidianos. En los espacios de los partidos políticos se disputan las candidaturas en la lógica de ganar los espacios de poder sin que ello signifique beneficio alguno ...
Los políticos pelean entre camarillas los espacios de poder en tanto la sociedad padece los problemas cotidianos.
En los espacios de los partidos políticos se disputan las candidaturas en la lógica de ganar los espacios de poder sin que ello signifique beneficio alguno para la población, puesto que no se trata que el candidato sea la persona idónea para enfrentar los problemas de la sociedad, sino que garantice el triunfo en las urnas, siempre y cuando dicho candidato sea del grupo político que permita seguir disponiendo de los recursos públicos que se le asignan al partido político.
La llegada de la democracia electoral, la cual permite a la ciudadanía elegir mediante el voto a sus gobernantes, no logra consolidarse plenamente, porque dicha elección sólo se hace a partir de los candidatos propuestos por los partidos políticos, y nuestros partidos políticos están privilegiando a quienes garantizan un control para cierto grupo político sin que ello se traduzca en un bienestar general.
En los estados y en los distritos en los que existe una verdadera competencia electoral los partidos políticos condicionan a los candidatos populares para que acepten las reglas de la grilla partidista sometida a las camarillas, tribus o como se les llame al interior de sus partidos, para mantener el control de las principales decisiones a costa de ganar la elección y mantener el control de los recursos públicos y el uso del poder en todos los ámbitos, ya sea del uso de la fuerza pública, del presupuesto público o de cualquier otra índole.
Esta situación explica lo más grotesco y deleznable de nuestra política pueblerina, como el caso de Iguala, en donde se le permitió y promovió como candidato a presidente municipal a un individuo con cuantiosos recursos económicos, aun cuando fuera cuestionable su origen, pero que garantizaba el triunfo electoral para un grupo y partido político, sin importar si el candidato se comprometía y efectivamente garantizara hacer realidad los ideales y causas históricas que defendiera en el discurso dicho partido político.
Este mismo tipo de historias se repiten a nivel en varias de las diputaciones, senadurías, gubernaturas e incluso para el máximo cargo de elección popular en nuestro país, con todas las consecuencias que nuestra población padece, y no existe consecuencia o responsabilidad alguna porque todos los partidos políticos que están haciendo lo mismo, ya sea que se trate de postular a un jugador de futbol, a unas exconductoras de televisión, o de la profesión que sea, aunque el candidato no reúna el perfil adecuado para el cargo que desempeñará en caso de ganar las elecciones. Cabe mencionar que no pretendemos menospreciar las cualidades de dichas profesiones, sino que, se insiste, los candidatos no son los más idóneos por su formación, trayectoria y compromisos para responder a las necesidades de los electores.
Ahora bien, tal vez es necesario seguir con la reflexión de que también ha resultado que los que tienen una amplia trayectoria y sólida formación política han fracasado, sobre todo porque una vez que han disfrutado de los placeres que proporciona el ejercicio del poder han sucumbido a sus encantos y han olvidado los ideales que los llevaron al inicio de dicha trayectoria a incursionar en el servicio público.
Ante este escenario grillesco, los ciudadanos seguimos intentando resolver nuestros problemas inmediatos esperando que quienes gobiernen logren que la política y, amplios sectores de la propia sociedad, dejen atrás la soberbia, el autoritarismo, la avaricia, la ignorancia, entre otros defectos con los que nuestra población lucha cada día.
*Abogado postulante
