La niñez y el mañana

La mayoría de los mexicanos no buscan hacerle daño a nadie sino, simplemente, trabajar y sacar adelante a sus familias

Los niños son tal vez lo más importante que tenemos. No me refiero a que, para quienes somos padres, normalmente nuestros hijos son lo más relevante; lo que quiero decir es que, dado que los niños son vulnerables, requieren cuidados, cariño, disciplina y educación, desde el punto de vista social, merecen especial atención.

Asimismo, obviamente, la niñez es el futuro. Por ello, cómo son educados los niños en todo sentido, así como el ambiente en el que crecen y se desenvuelven, son cosas igualmente fundamentales. Esto conlleva que lo que los adultos hacemos y dejamos de hacer, y de lo cual los niños aprenden, es trascendental; a veces ni cuenta nos damos de ello, sin embargo, los niños asimilan, y suelen reproducir, lo que nosotros les enseñamos (para bien y para mal).

No estoy argumentando que los ahora niños, cuando sean adultos, serán necesariamente como lo somos nosotros o que, el día de mañana, van a repetir todo lo que aprendieron hoy; es obvio que las generaciones son diferentes entre sí y que los adultos del mañana pueden rechazar, ya sea para mejorarlo o empeorarlo, lo que aprendieron en su niñez.

Pero incluso considerando lo anterior, es preocupante que los niños mexicanos estén creciendo en el ambiente actual. ¿Qué recuerda un niño que al día de hoy tiene 10-11 años? Seguramente tiene presente que, desde que se acuerda, en el país hay narcotraficantes, sicarios, secuestradores y asesinos. Es muy probable que recuerde también que es ordinario que aparezcan personas asesinadas y/o partes de cuerpos por aquí y por allá. Igualmente, seguro no se le olvida que, en cualquier momento y lugar, puede haber una balacera.

¿Qué más ven, escuchan y aprenden nuestros niños? Entre otras cosas, que en México todo se puede, todo se vale, si se tiene el dinero suficiente y/o los “conectes” adecuados y/o los pactos necesarios (ejemplos: Porkys de Veracruz, Karime Macías, Enrique Peña y su Casa Blanca, etcétera).

Aprenden también que el clasismo, el racismo, el machismo y la misoginia son cosas de todos los días. De hecho, el Internet está plagado de videos en los que hombres y mujeres exhiben estas conductas a toda hora, por todos lados (los famosos e infames lores y ladies), sin sufrir consecuencias por sus actos.

Pero eso no es lo más grave: lo peor es que los niños se enteran de que, quienes se supone están ahí para gobernar, son los primeros en faltar a la ley, en no hacer su trabajo y en “disfrutar” de las “mieles” de la corrupción. Son también los primeros en quejarse cuando la sociedad los cuestiona. Por ello es que recurren a expresiones como “ningún chile les embona” con el fin de expresar su frustración ante las más que justificadas dudas que la ciudadanía expresa ante sus acciones y omisiones.

Si así están creciendo nuestros niños, ¿qué tipo de país será México en 25-30 años? ¿Continuaremos como hasta ahora? ¿Peor? ¿O tal vez los futuros adultos nos sorprenderán y harán de México un país totalmente diferente para bien?

México está lleno de potencial y cuenta con riquezas naturales extraordinarias. Asimismo, la mayoría de los mexicanos no buscan hacerle daño a nadie sino, simplemente, trabajar y sacar adelante a sus familias. Pero todo eso puede no ser suficiente ante los problemas que nos sofocan: es hora, y lo ha sido desde hace años, de comenzar a cambiar, de hacer nuestro mejor esfuerzo para que, quienes hoy son niños, tengan un mejor futuro. Lo invito a reflexionar al respecto este próximo Día del Niño, amigo lector.

                Twitter: @aromanzozaya

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