Es verdad: “Es México, wey: ¡capta!”
Rafael Márquez Gasperin sabe muy bien en qué país vive. Entiende a plenitud asimismo qué lugar ocupa en dicho país, qué le está permitido, cómo hay que tratar al prójimo, cómo relacionarse con la autoridad, etcétera. Por eso, circuló en su Audi sobre un carril ...
Rafael Márquez Gasperin sabe muy bien en qué país vive. Entiende a plenitud asimismo qué lugar ocupa en dicho país, qué le está permitido, cómo hay que tratar al prójimo, cómo relacionarse con la autoridad, etcétera. Por eso, circuló en su Audi sobre un carril exclusivo para autobuses y bicicletas. Luego, cansado de un ciclista que le bloqueaba el paso, prácticamente lo atropelló y le dañó la bici. Después, sin palabra de por medio, bajó de su Audi para quitar lo que quedó de ésta y arrojarla sobre la banqueta. Cuando el ciclista pidió ayuda a un policía bancario, Rafael insultó al uniformado y al ciclista. Enseguida, le dijo al oficial (con una voz cuyo tono expresaba “¿Pues qué no entiendes en dónde estamos y quién soy yo?”): “Es México, wey: ¡capta!”. Finalmente, a pesar de que varias personas intentaron evitarlo, subió de nuevo a su Audi y se fue. Entre las ruedas del vehículo, se llevó una bicicleta de Ecobici.
Y sí, tal y como Rafael seguramente lo esperaba, no le pasó absolutamente nada como resultado de que invadió un carril exclusivo, golpeó a un ciclista con su auto, insultó a un oficial y dañó una Ecobici. Lo repito: no le pasó nada. Es más, ya fue a declarar ante las autoridades y ahora está en su casa, tranquilo, lejos de sufrir consecuencias por lo que hizo. Rafael tenía, pues, razón: “Es México, wey: ¡capta!”.
De todos los involucrados en el incidente del que Rafael fue protagonista, él es el que mejor entendió la situación. No quiero decir que su comportamiento haya sido positivo, encomiable (de hecho, fue totalmente condenable). Lo que quiero decir es que fue el correcto de acuerdo con los incentivos resultantes del orden social mexicano: la impunidad, la corrupción y el hecho de que todo tiene un precio invitan a aplastar al de junto, a no respetar absolutamente nada, a comportarse de manera totalmente egoísta.
Así fue justamente como se desenvolvió Rafael Márquez Gasperin: él sabe que, porque tiene dinero, y porque en México no hay autoridades serias, pude hacer lo que quiera. Sabe también que quienes intenten limitar sus acciones llevan las de perder por definición. No sorprende, pues, que Márquez Gasperin haya casi arrollado a un ciclista y ahora ande como si nada. Mucho menos sorprende que haya actuado sin pudor alguno y con total confianza en sí mismo.
Y así como él, tenemos “ciudadanos” que dejan su basura en la calle, que se estacionan donde está prohibido, que jamás pagan las cuotas de su condominio, etcétera, y que cuando alguien los cuestiona enfurecen, amenazan, golpean y hasta asesinan. Tenemos también gobernadores cuyos familiares y colaboradores que, gracias a su “trabajo”, tienen propiedades en México y en el exterior valuadas en millones de dólares. Contamos asimismo con líderes sindicales multimillonarios, con empresarios que “ganan” contratos y licitaciones una y otra vez, con sindicatos que con la excusa de luchar en favor de la educación, roban, golpean y amedrentan y, claro, con un Presidente y una primera dama que, por un error de “percepción”, compraron una casa a uno de los contratistas más “exitosos” del sexenio.
Pero no todos los mexicanos son así. Hay muchísimos que, aun dándose cuenta de que podrían beneficiarse de la corrupción y de la impunidad, optan por respetar al prójimo, a lo público, a sí mismos. Por eso, a pesar de todas sus dificultades, el país no se ha terminado de desmoronar. ¿Cuánto tiempo más podemos seguir así? ¿Cuánto falta para que quienes no son unos gandallas, corruptos y abusivos se cansen de ser víctimas de quienes sí lo son? ¿Qué tan lejos estamos de vivir plenamente bajo la ley de la selva? ¿Qué va a pasar el día en el que, hartos de la falta de autoridad, todos nos comportemos como lo hace Rafael y sigamos su mantra: “Es México, wey: ¡capta!”?
Twitter: @aromanzozaya
