La ley y los litros “de a litro”

Nos topamos con nuestra eterna incapacidad para vivir en un marco de legalidad, de orden, de respeto, de justicia, de dignidad para todos.

El día de ayer, leí en las páginas de nuestro Excélsior que un par de alumnos del Instituto Politécnico Nacional creó un dispositivo llamado Full Me, el cual sirve, básicamente, para medir el flujo y el volumen de la gasolina que es bombeada a los tanques de combustible de los automóviles. Este aparato se instala en el tubo de llenado del tanque y, por medio de un teléfono inteligente, le informa al usuario si los litros de gasolina que está comprando son de verdad “de a litro”.

En el contexto mexicano, Full Me es una estupenda idea. Pero no es por eso que lo menciono sino, precisamente, para resaltar dicho contexto: estamos tan mal en términos de apego a la legalidad que es necesario que alguien invente una maquinita cuya misión es, llanamente, evitar que las gasolineras roben a plena luz del día, en todo momento, a todo consumidor y con total cinismo e impunidad. En otras palabras, Full Me está diseñado para prevenir una práctica que todos sabemos que ocurre  —incluidas las autoridades—, que constituye un delito, que es condenable y que representa ingresos ilegales para las gasolineras. Una práctica que, a pesar de todo esto, está vigente y no se ve para cuándo será eliminada.

¿Si México fuera un país de leyes, en el que el gobierno sirviera realmente para lo que se supone que debe servir, en el que la corrupción y el “agandaye” fueran condenados socialmente y en el que algunos delincuentes no fueran, como lo son los narcotraficantes para ciertos segmentos de la población, héroes, ídolos y modelos a seguir, habría espacio para Full Me? Lo dudo. Para mí, este invento es, pues, producto y reflejo de lo putrefacta que está nuestra sociedad.

¿Exagero? Ojalá así fuera. Sin embargo, no olvidemos que, hace unos días, fue publicado el Índice Global de Impunidad México 2016, el cual es producido por la Universidad de las Américas y el Consejo Ciudadano de Seguridad y Justicia (Puebla). Según este índice, de entre 59 países, México ocupa el lugar 58: nuestro país está en el hoyo en términos de aplicación de la ley. Por ejemplo, más de 90% delitos cometidos ni siquiera son denunciados. ¿Por qué? Porque una inmensa mayoría de mexicanos está convencida, con razón, de que denunciar no sirve de nada. Yo creo que sí sirve de algo: para perder tiempo y para exponerse a la corrupción de los MP y de los policías.

Aunado a lo anterior, no dejemos de lado tampoco que, cada vez que es publicada la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública, del Inegi, nos enteramos de que, anualmente, en México se cometen decenas de millones de delitos. De todos ellos, millones y millones ni siquiera resultan en una denuncia, tal y como lo señala el índice ya mencionado.

¿A alguien le sorprende, entonces, que un par de estudiantes haya encontrado incentivos para desarrollar Full Me? A mí no. En un país que funcionara en serio, Full Me jamás habría sido si quiera concebido, creo. Y si fuera concebido, me parece que no sería considerado un producto útil, casi indispensable, para todo automovilista.

Es la historia de siempre, es decir, de nuevo nos topamos con nuestra eterna incapacidad para vivir en un marco de legalidad, de orden, de respeto, de justicia, de dignidad para todos. Por eso, en nuestro país a alguien se le ocurre algo como Full Me. Y por eso —sí, en muy buena medida por eso— es que estamos como estamos. ¿Hasta cuándo?

                Twitter: @aromanzozaya

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