Mataperros: ¿confianza en instituciones?
Hace unos días, elementos de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal catearon la vivienda de una persona acusada de ser la “mataperros” de la colonia Condesa. A la par del cateo, la PGJDF informó que, “con el objetivo de producir confianza en la ...
Hace unos días, elementos de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal catearon la vivienda de una persona acusada de ser la “mataperros” de la colonia Condesa. A la par del cateo, la PGJDF informó que, “con el objetivo de producir confianza en la ciudadanía hacia sus instituciones”, continuará las investigaciones sobre este caso hasta las últimas consecuencias.
Qué bueno que la Procuraduría del DF esté empeñada en dar con el asesino de perros (por cierto, ahora sabemos que la supuesta “mataperros” no es tal; es inocente). Qué bien igualmente que las autoridades de la Ciudad de México anhelen que la ciudadanía confíe en ellas, así como en el marco legal. Sin embargo, vale la pena preguntarnos lo siguiente: ¿no hay otras maneras en las que el gobierno del DF podría ganarse la confianza de la ciudadanía? Por ejemplo, si las autoridades del Distrito Federal aplicaran la ley realmente, tal vez jamás habría surgido un “mataperros” por principio de cuentas. Y es que la Ley de Cultura Cívica de la ciudad indica que los perros deben ser paseados con correa y que sus heces deben ser recogidas por sus dueños. ¿Las autoridades hacen valer estas disposiciones? Obvio que no. Dado esto, y dado que muchas personas que tienen perro carecen del más elemental sentido común, muchos perros corren por los parques sin control alguno y ensucian por todos lados. ¿Si ésta no fuera la realidad, habría habido espacio de acción para un “mataperros”? Probablemente no. Asimismo, la convivencia en los parques de la ciudad sería mucho mejor y la ciudadanía confiaría en, y valoraría a, las autoridades.
¿Y qué tal si el gobierno del DF aplicara de verdad el reglamento de tránsito? Por ejemplo, ¿qué pasaría si metiera en cintura a los microbuses, combis, etcétera? ¿Acaso no sería esa una estupenda forma de demostrarle a los ciudadanos que pueden confiar en las autoridades y en las instituciones? Lo mismo vale para, por citar otro ejemplo, el caso del comercio ambulante: ¿por qué el gobierno de la ciudad permite que, a no muchos metros de la oficina del señor Mancera, se vendan, en plena calle, artículos robados y pirateados? Si la idea es “producir confianza en la ciudadanía hacia sus instituciones”, ¿no sería positivo acabar con este tipo de actividades?
Por supuesto, no dejemos de lado el tema de la seguridad: lo fundamental para que los ciudadanos crean en la ley, en la autoridad, en quienes gobiernan, es que se sepan y sientan seguros con relación a su familia, su vida y su propiedad. En la Ciudad de México, los asaltos, extorsiones, asesinatos, abusos sexuales, la trata de personas, etcétera, son cotidianos. Lo son también la desidia y/o la corrupción de las policías y los ministerios públicos. ¿Atrapar al “mataperros” resultará en que la ciudadanía ignorará o aceptará la inseguridad y confiará en las autoridades?
El asunto del “mataperros” ha servido para que el gobierno de la Ciudad de México se quiera hacer pasar por eficiente y eficaz. No quiero decir que no sea importante atrapar al asesino de perros o que no esté bien que las autoridades actúen a este respecto. Pero de ahí a siquiera sugerir que la gente va a confiar en la ley y creerá en las instituciones porque las autoridades están buscando y, tal vez, atrapen al “mataperros”, hay una gran brecha.
Si el gobierno del DF quiere que la gente crea en él, podría comenzar, entonces, por hacer su trabajo en todo sentido todo el tiempo, y no nada más cuando le urge atrapar, y exhibir, a un “mataperros”.
Twitter: @aromanzozaya
