Golpe a los independientes
Los partidos políticos están optando por complicar, aún más, los requisitos para obtener una candidatura independiente.
Hace unas semanas, en este mismo espacio, expresé que, en el reciente proceso electoral, las candidaturas independientes mostraron que sí pueden constituirse en una herramienta para mejorar nuestro sistema político en general y, en particular, para refinar el funcionamiento, rendimiento, modos y métodos de los partidos políticos mexicanos. Mi argumento descansaba en la siguiente hipótesis: ante la posibilidad genuina de perder espacios ante los candidatos independientes, los partidos tendrán que comportarse de mejor manera, ser más cuidadosos a la hora de elegir a quién postulan, etcétera. Y esto coadyuvará a que la forma en que se hace política en México cambie para bien.
Al parecer, los partidos sí se han dado cuenta de que la competencia encarnada en las candidaturas independientes es un reto al que tienen que hacer frente. Sin embargo, lamentablemente, su reacción ante esta situación ha sido la peor posible: en vez de tratar de mejorar y, de esta manera, convencer a los electores de que voten por ellos, los partidos políticos están optando por complicar, aún más, los requisitos para obtener una candidatura independiente. Esto es, por ejemplo, lo que está ocurriendo en Chihuahua, Veracruz y Tamaulipas.
No cabe duda: los partidos políticos mexicanos no son capaces de mirar más allá de sus narices. Por ello, dan un paso hacia delante y dos hacia tras, es decir, primero aprueban las candidaturas independientes y, luego, en vez de facilitar dichas candidaturas (cuestión que sería muy positiva para México), buscan que sea muy complicado postularse para cargos de elección popular cuando no se cuenta con el apoyo de algún partido.
Aunado a lo anterior, los partidos siguen atrapados en sus prácticas de siempre. Por ejemplo, justo hace un par de días, en el seno del PAN estalló un escándalo con relación a los gastos y dinero de la bancada de dicho partido en la Cámara de Diputados. Básicamente, la bancada en cuestión se gastó 600 millones de pesos en los últimos años y no está claro exactamente en qué. Pero eso no es lo peor: lo más grave es que algunos legisladores del PAN se han quejado porque, como la bancada ya no tiene dinero, no habrá bonos de “retiro” (fin de legislatura) para los diputados panistas salientes. A estos “pobres” diputados, sólo se les dará su última dieta y su plan de ahorro. Lo repito: ante esta situación, algunos legisladores azules incluso se han quejado. Claro: lo único que les interesa es lo que el partido, con nuestros impuestos, les puede dar, y no lo que el partido le puede dar al país.
Es justamente por situaciones como la descrita en el párrafo previo que las candidaturas independientes son tan importantes: en principio, gracias a ellas, los partidos deberían evitar caer en circunstancias como en las que está el PAN en estos momentos. Sin embargo, es también precisamente por ello que, en vez de apoyar dichas candidaturas, los partidos ya están buscando cómo socavarlas.
Se nos dice, una y otra vez, que el voto importa. Que no es lo mismo el partido A que el partido B. En esencia, esto es cierto. Sin embargo, lo que estamos atestiguando es que, incluso cuando los ciudadanos expresan con total claridad, vía el sufragio, que están insatisfechos con el estado de las cosas, los partidos no hacen sino seguir mirándose al ombligo (y gastarse millones y millones de pesos).
No hay que bajar los brazos: expresemos nuestro apoyo a las candidaturas independientes y nuestro repudio a las prácticas de siempre de los partidos políticos. A ver si, algún día, escuchan.
Twitter: @aromanzozaya
