Hablar bien de México, de nuevo

El que un gobierno repita hasta el cansancio que un país es de tal o cual manera tiene poca efectividad en términos de diseño y construcción de imagen pues, gracias al internet, las personas se enteran de lo que pasa en todo el mundo...

Felipe Calderón Hinojosa no se cansaba de pedir que todos habláramos bien de México. Parecía convencido de que, si en la prensa, en las escuelas, en las universidades, en los hogares, etcétera, sólo se decían cosas positivas del país, la percepción negativa que había en torno al mismo cuando él era presidente cambiaría para bien; la realidad lo haría también.

Pues ahora resulta que, quienes, supuestamente, sí sabían gobernar, construirían un Estado eficaz y nos conducirían al paraíso, solicitan que, de nueva cuenta, se hable bien de México. En concreto, el presidente Peña Nieto desea que nuestros embajadores y cónsules divulguen en el exterior que México “está transformándose para generar condiciones de bienestar para las familias del país”. Asimismo, el Presidente de la República quiere que nuestra diplomacia fomente en el extranjero una imagen de México que “disipe dudas o distorsiones” respecto a nuestra realidad.

¿A qué “dudas o distorsiones” se estará refiriendo Enrique Peña Nieto? ¿Alguien tiene duda de que nuestra clase política es corrupta? ¿De que no somos un país de leyes? ¿De que millones de mexicanos son pobres? ¿De que el propio gobierno no puede de verdad gobernar y, por ello, por citar un caso, la Reforma Educativa (tan cacareada, por cierto) no está en pie ni en Guerrero ni en Oaxaca, por lo menos?

¿Todo lo que he mencionado está en duda? ¿Se trata de “distorsiones” y nada más? ¿O sea que lo de la Casa Blanca de la señora Angélica Rivera nunca ocurrió? ¿Lo de la residencia de don Luis Videgaray tampoco? ¿Lo de Iguala-Ayotzinapa fue un invento, una exageración? ¿Michoacán, Tamaulipas, Estado de México, Guerrero y Oaxaca no son entidades violentas, inestables e inseguras? ¿Los videos de La Tuta en los que dicho personaje actúa como notario público son producto de la imaginación colectiva del pueblo de México?

Al parecer, en el gobierno federal no han entendido que, al día de hoy, cómo se transmite, maneja y hasta se vive la información ya no es como antes. Luego entonces, el que un gobierno, o sus emisarios, repitan hasta el cansancio que un país es de tal o cual manera tiene poca efectividad en términos de diseño y construcción de imagen pues, gracias al internet, las personas, literalmente en todo el mundo, se enteran de lo que pasa en cada rincón del planeta en tiempo real. ¿O acaso, por ejemplo, le creeríamos al gobierno español que, en España, el desempleo no es un problema? ¿O al venezolano que, en Venezuela, no hay desabasto de productos básicos?

Si Peña Nieto quiere que en el mundo se piense, sin duda de por medio, que México es un país serio, con un presente envidiable y un futuro prometedor, ¿qué espera para meter en cintura a la CNTE? ¿Por qué permite bloqueos de autopistas y hasta de aeropuertos? ¿Por qué no dio la cara con relación a lo de la ya mencionada Casa Blanca? ¿Por qué no propone que se le den menos recursos a los partidos políticos, a las bancadas de éstos en el Congreso, etcétera, y más a los sectores salud y educación? ¿Por qué no explica, con lujo de detalle, su relación con Juan Armando Hinojosa?

Somos un país lleno de cosas dignas de presumirse: desde bellos paisajes hasta gente cálida y honesta que, en general, busca salir adelante sin hacerle mal a nadie. Pero todos nuestros defectos ahí están también y, lamentablemente, no se trata de problemas menores, sino de cuestiones realmente graves que, además, no son circunstancias aisladas sino cotidianas y que, a final de cuentas, impactan, y mucho, sobre el tipo de país que somos. ¿En el fondo, de qué nos sirve, por ejemplo, tener una de las mejores cocinas del mundo si muchos mexicanos no tienen ni para comer? ¿Qué utilidad le vamos a dar a nuestro bono demográfico cuando nuestro sistema educativo es patético? ¿Cómo servirnos de nuestros recursos naturales cuando ni siquiera nos podemos poner de acuerdo en torno a de qué manera explotarlos? Etcétera.

Ah, pero eso sí, hay que hablar bien de México; eso es lo más importante, obvio.

                Twitter: @aromanzozaya

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