Camacho Quiroz: absurdo
El día de ayer, en la Fundación Colosio, César Camacho Quiroz, presidente nacional del PRI, comentó que los problemas de seguridad que atormentan a México son resultado de la “absurda” guerra del expresidente Calderón. “Todavía no podemos salir” de tal ...
El día de ayer, en la Fundación Colosio, César Camacho Quiroz, presidente nacional del PRI, comentó que los problemas de seguridad que atormentan a México son resultado de la “absurda” guerra del expresidente Calderón. “Todavía no podemos salir” de tal guerra, añadió Camacho. También apuntó que, en vez de criticar a la actual administración, como lo ha hecho en días recientes, Felipe Calderón debería “honrarse en la autocrítica”.
No soy panista. Es más, soy apartidista. Tampoco pretendo defender a Calderón Hinojosa. Sin embargo, atribuir la lamentable, lacerante y dolorosa inseguridad que priva en el país a las acciones emprendidas contra la delincuencia organizada en el sexenio pasado es, en el mejor de los casos, miope; en el peor, una exhibición de estulticia.
Cierto es que, durante 2006-2012, las cosas se pudieron haber hecho mejor. Ni duda cabe tampoco de que la estrategia de Calderón y su equipo produjo costos. Pero el factor crucial detrás, nuestra actual situación en el terreno de la seguridad no está dado por el hecho, por ejemplo, de que Felipe Calderón le haya ordenado al Ejército que combatiera frente a frente al crimen organizado, sino por la debilidad institucional que nos aqueja desde hace mucho tiempo, la cual resulta en corrupción e impunidad, las cuales, a su vez, coadyuvan a que proliferen los extorsionadores, secuestradores, asesinos, violadores, traficantes de personas, políticos y policías coludidos con la delincuencia, etcétera.
Es increíble e inaceptable que el presidente del PRI nos salga ahora con que la culpa de lo que ocurre es del gobierno anterior. Lo es más todavía porque, justo el jueves pasado, su jefe, es decir Enrique Peña Nieto, le dijo al país que, efectivamente, desde hace años, en México no hay instituciones sólidas y que ése es el problema central con relación a la delincuencia. ¿Ya se le olvidó esto a Camacho Quiroz? En el mejor escenario, además de mostrar su total incomprensión sobre el problema de la inseguridad, o su cinismo al respecto, Camacho está contradiciendo a Peña Nieto; en el peor, está reflejando lo que de verdad piensan en el PRI y en el gobierno federal.
Aunado a lo anterior, lo verdaderamente “absurdo” es haber creído, como se hizo en el gobierno federal al comienzo del actual sexenio, que, nada más por no mencionarlo, el problema de la inseguridad ya había desaparecido. Igualmente “absurdo” fue el asumir que, dadas las reformas estructurales (las cuales todavía ni siquiera están realmente en marcha, por cierto), entonces México ya se “movía”, ya progresaba, ya superaba todos sus males.
Pero eso no es todo: es en verdad de llamar la atención que César Camacho exprese que Felipe Calderón tendría que “honrarse en la autocrítica”. Si de verdad cree esto Camacho Quiroz, debería darle la misma recomendación a su jefe pues, al parecer, éste no sabe, precisamente, de autocrítica. Por ello, por ejemplo, en su ya citado mensaje del jueves, jamás siquiera sugirió que el gobierno federal actuó tardíamente en torno al caso Iguala-Ayotzinapa. Peña Nieto tampoco mencionó, ni por error, el asunto de la ahora famosa e infame Casa Blanca, el cual, no está de más enfatizarlo, le resta legitimidad y lo desacredita para encabezar la construcción de, ahora sí, un México en el que impere la ley, tarea que, según las palabras vertidas por el propio Presidente en Palacio Nacional hace unos días, él mismo dirigirá.
No permitamos que el PRI y/o el gobierno se escuden en lo que otras administraciones hicieron o dejaron de hacer. Enrique Peña, su equipo y su partido prometieron que ellos construirían un “Estado eficaz”, que ellos sí sabían hacer las cosas. La realidad es que no pueden. Es más, me inclino a pensar que, en el fondo, no quieren (¿de verdad en el PRI, y entre los políticos en general, existe el genuino anhelo de que México sea un país de leyes? ¿La legalidad beneficiaría o perjudicaría a la clase política?).
No andemos, pues, de “absurdos”, señor César Camacho Quiroz.
Twitter:@aromanzozaya
