Si saben tanto, ¿por qué no los contrató el secretario de Economía?
La delegación que representa a México en las negociaciones del TLCAN incluye a servidores públicos y especialistas más experimentados
La Delegación que representa a México en las negociaciones relacionadas con la actualización o puesta al día del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN-NAFTA) incluye, sin duda, a los servidores públicos y especialistas en el tema, más experimentados y capaces con que cuenta el país.
El talento y experiencia ahí reunida es, por encima de lo que las envidias y la ignorancia digan, la mejor muestra de que por encima de la corrupción de no pocos funcionarios, y la apatía de muchos otros que prestan sus servicios en las estructuras del sector público, hay mexicanos de excepción que han hecho del servicio público –durante toda su vida profesional o parte de ella–, una tarea donde la mística de servicio a las mejores causas de México está por encima de todo lo demás.
Los dos párrafos anteriores vienen a cuento, por una razón sencilla: los comentarios de quienes desde fuera –y sin la menor experiencia y conocimientos específicos–, aprovechan las posiciones que tienen en los espacios mediáticos para dar la impresión de que los que están negociando, no saben
lo que hacen.
Unos de estos expertos en todo, que no tienen ciencia aborrecida, llegan a afirmar –sin el menor recato–, que Donald Trump piensa esto o aquello. Sus dotes, no hay duda, parecen ir más allá de lo periodístico; dan la impresión de dominar las cuestiones casi siquiátricas del análisis cuando, no únicamente le enmiendan la plana al secretario de Relaciones Exteriores escudándose en un tuit, sino cuando doctoralmente nos recuerdan quién es Donald Trump, y qué es capaz de hacer y qué no.
Todos ellos derraman sabiduría en materia de negociación de tratados comerciales; todos coinciden en que ellos sí saben y los integrantes de la Delegación Mexicana, por lo menos serán vapuleados por los negociadores de Estados Unidos y regresarán a México como el Caballo Blanco de
José Alfredo: Con el hocico sangrando.
¿En verdad las cosas se darán así? ¿Realmente estos expertos, lo son en verdad? ¿Y si no lo fueren? ¿A qué se debe entonces la descalificación que hacen de los que tienen frente a sí una tarea de gran importancia para el país y su futuro económico, cuando menos para los próximos 30 o 40 años?
¿Acaso es la envidia por no haber sido llamados a compartir su sabiduría? ¿Será que ellos ya se veían al frente de la Delegación, y tuteándose con los jefes de las otras delegaciones? ¿O simplemente es esa perversa práctica de los que saben poquito, de muchas cosas?
Desconozco las razones del afán de querer que se les informe de todo, de que los tengan al tanto y ellos, con su experiencia y trato personal con algunos de los integrantes de las otras delegaciones, arreglarían sin problema alguno la renegociación.
La pregunta que hoy se hacen muchos –en relación con nuestros expertos de columna periodística y comentario radiofónico y/o televisivo– es ésta: ¿por qué el secretario de Economía no los contrató? ¿Porque nada saben del tema? Por el contrario, ¿porque creen saber más que los verdaderos y fogueados especialistas incluidos en la Delegación?
Las discusiones, apenas comenzaron; no comamos ansias. Los integrantes de la Delegación, al margen de filias y fobias, son servidores públicos y consultores que antes lo fueron, que saben del tema; tienen experiencia, y son personas responsables y con capacidad probada.
Si no los apoyamos, al menos dejémoslos trabajar. Lo otro, demagogia y egos abollados, y ganas de joder.
