En muy poco tiempo, tantos cambios tan profundos. ¿Qué sigue?
¿Qué sigue? ¿Dónde parará Emmanuel Macron en sus aspiraciones de poner al día esa economía francesa anquilosada?
Si nos ubicáremos en alguna ciudad francesa, y fuere posible imaginarnos este mismo día de hace dos años, ¿qué habría pensado si alguien le hubiese dicho que, en dos años, se concretarían tantos y tan profundos cambios en muy pocos días como los vistos desde la elección presidencial de Macron hace apenas dos meses?
¿Qué habría contestado usted, ese 21 de junio del año 2015, al que se hubiera atrevido a decirle que un desconocido de 39 años –Emmanuel Macron–, ganaría la elección presidencial dos años después?
Es más, ¿qué le habría parecido el pronóstico de alguien que le asegurare, que derrotaría a las vacas sagradas de la política francesa, al grado de casi desaparecer al Partido Socialista y al Frente Nacional de la Sra. Le Pen?
Muchas preguntas similares podríamos hacernos hoy, a dos meses de la primera vuelta de la elección presidencial y la verdad, no tendríamos respuestas salvo, por supuesto, eso de que: es una locura su pronóstico, es imposible eso que plantea y afirmaciones por el estilo. Sin embargo, contra todo y contra todos, el presidente de Francia se llama Emmanuel Macron y con 350 diputados controla la Asamblea Nacional. Además, lo logró diciendo la verdad, dolorosa e impopular, a los electores.
¿Qué sigue? ¿Dónde parará Emmanuel Macron en sus aspiraciones de poner al día esa economía francesa anquilosada, y una vida política plagada de intereses creados y corrupción y por si esto no bastare, osificada? ¿Quedará satisfecho con lo ya logrado? ¿Qué más busca a sus 39 años? ¿Pasar a la historia por haber sentado las bases de la Francia del siglo XXI?
Le pediría, si nos atuviéremos a lo visto desde hace dos años y más específicamente, a lo visto estos dos últimos meses, que se preparare para lo que viene. Las sorpresas, no tengo duda, seguirán como a la fecha, valga la redundancia, sorprendiendo a más de uno.
Ahora, si le pareciere, tratemos de replicar el ejercicio anterior, pero para nuestro país con base en la elección presidencial del año próximo. Juguemos pues, a una combinación de Walter Mercado, Profesor Zellagro, Madame Sasú y Zamira.
¿Qué diría si le asegurare que en la campaña del año próximo un candidato de los varios que buscarán la Presidencia de la República, les hablará a los electores con la verdad? ¿Qué pensaría si en el primer acto de campaña de ese candidato, pintare un crudo panorama –sin tratar de cubrir los elementos más críticos– de, por ejemplo, los sistemas públicos de pensiones y la quiebra de nuestro sistema de salud pública?
¿Y qué pensaría usted si le dijere, que ese mismo candidato, en su primera reunión con productores agrícolas dibujará de manera crudísima el desastre en el que hemos convertido al campo mexicano? ¿Y qué tal si él dijere a los asistentes, que lo primero que hará, como Presidente de la República, será enviar una iniciativa de reforma constitucional con miras a modificar de raíz, ese obstáculo que es el Artículo 27 de la Constitución? ¿Y qué le parecería si en una reunión con la CTM, anunciare lo mismo para el Artículo 123 y la Ley Federal del Trabajo?
¿Verdad que le parecería una locura eso que digo arriba? Pero, por favor, recuerde que eso mismo habrían dicho muchos franceses hace dos años y hoy, ese fenómeno político que es Emmanuel Macron, es presidente de Francia, y tiene el control de la Asamblea Nacional.
Lo que faltaría, es que dijere quién sería ese candidato. No coma ansias; en un descuido, un día de estos doy el nombre.
