Se acerca la elección en Francia, ¿le importa el resultado?

En los tiempos que corren, todo está íntimamente relacionado con todo, aun cuando nos neguemos a aceptarlo.

¿Sabe usted quiénes son los cuatro candidatos franceses que prácticamente están en una elección a cuartos? ¿Tiene idea de los dos que, por ocupar el primero y segundo lugar este domingo 23, pasarían a la segunda vuelta, a celebrarse dos semanas después, este 7 de mayo? ¿Le dice algo el nombre Marine Le Pen? ¿Y el apellido Mélenchon o Macron?

Si a todas estas preguntas usted respondió con la negativa, podríamos afirmar que desconoce todo de la elección francesa a celebrase, como dije arriba, este domingo 23. Es más, si su desconocimiento de los nombres de los candidatos es indicio de algo, éste podría ser el desconocimiento de las condiciones estructurales difíciles de la economía francesa.

Por otra parte, usted podría responderme con otra pregunta, la cual podría ser fraseada así: ¿Y por qué debo estar enterado de los nombres de los cuatro candidatos, de los dos probables ganadores este domingo y de la gravedad de sus problemas económicos?

Por la simple y sencilla razón de que hoy, en los tiempos que corren, todo está íntimamente relacionado con todo y, aun cuando nos neguemos a aceptarlo, de resultar triunfadora Marine Le Pen, las consecuencias del Brexit serán un juego de niños frente al revuelo que se generaría con dicha victoria.

Si bien nadie podría asegurar hoy, que la victoria de ella significaría la casi extinción de la Unión Europea, tampoco esa misma persona podría asegurar que de ganar, nada cambiaría. Lo que sí es fácil pronosticar hoy, frente a la victoria posible, pero no segura de Marine Le Pen, es que una nueva ola de volatilidad e incertidumbre en el mundo sería algo dado por hecho. Esto, repito, gane o pierda.

Como suelen decir en mi pueblo, nadie tiene la vida comprada, podría yo afirmar que hoy, frente a los pronósticos de la elección francesa y la segunda vuelta que nadie descarta, es que nadie dormirá tranquilo durante un buen número de meses, a partir del domingo 7 de mayo.

Si a esta nueva ola de incertidumbre y volatilidad, que seguramente será aprovechada por los terroristas que ven en Francia un territorio fértil para reclutar jóvenes que vendrían a engrosar las filas del grupo de asesinos desequilibrados que tienen en tensión a casi toda Europa, el Estado Islámico, le agregamos lo que pasas en la Península de Corea, las cosas lucen todavía más complejas.

¿Y nosotros aquí? ¡Bien, gracias! Aquí nada pasa, y cuando pasa, tampoco dicen que solía decir Monsiváis. Sin embargo, si bien pudiere ser cierta la ocurrencia, lo que quedaría claro para quienes quisieren ver, es que algo se cocina debajo de la superficie. Es como si el suelo que vemos parejo, debajo guarda uno o dos botes con una barbacoa de hoyo en proceso.

Así está el país y su ambiente político. Es como si hubiere una barbacoa de hoyo en cocción lenta debajo de esta superficie la cual, aparenta tranquilidad y progreso, y un país en marcha por la ruta del progreso, como suelen decir los panegiristas oficiales y oficiosos del presente gobierno.

La elección en Francia este domingo, sin duda debería interesarnos. Si bien los nombres no importan mucho, sí habría que estar atentos el domingo por la tarde —en el medio tiempo del partido de futbol— para conocer el nombre de cada uno de los dos que pasarán a la segunda vuelta.

Si uno de esos dos nombres es el de Marine Le Pen, más atentos habría que estar al comportamiento de los dos, desde el lunes 24 al domingo 7 de mayo. Luego no diga que no le avisé.

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