El Planeta X
Precisamente hoy, el enviado se acercará lo necesario a ese mundo para recabar información nunca antes registrada.
Eones antes de que hubiera sistema solar, los mi-go viajaban ya por el espacio. Una vez conformado el Sol con sus hijos, llegaron al último de ellos. Lo nombraron Yuggoth y se asentaron allí. Cuando la Tierra vivía el Jurásico, y los dinosaurios y demás reptiles eran reyes, arribaron al planeta azul. Pelearon contra los primeros colonizadores terrestres, los antiguos, y los arrinconaron en el Norte, a la larga, los expulsaron hacia los abismos marinos. Son una raza casi extinguida, su única ciudad sobre la superficie se encuentra en el Antártico. Por su parte, los migo permanecen aquí obteniendo un mineral preciado para ellos. Son esquivos, pero harto peligrosos. Experimentan con humanos y extraen sus cerebros.
Este día, el péndulo del destino devuelve la mirada lovecraftiana. Una sonda del proyecto New Horizons de la NASA, lanzada el 19 de enero de 2006, desde Cabo Cañaveral, escudriñará el hogar de los migo. El artefacto mide 0.70 metros (m) de alto, 2.1 metros de largo y 2.7 metros de ancho. Pesa casi media tonelada (478 kg) y está equipado con una antena parabólica de 2.1 metros de diámetro, con la cual comunicará sus hallazgos. Le tomó cerca de nueve años recorrer los 4,828 millones de kilómetros que separan nuestros planetas. Precisamente hoy, martes, el enviado se acercará lo necesario a ese mundo para recabar información nunca antes registrada.
Plutón se descubrió en 1930. Se encontró de la misma forma que Neptuno. El Sistema Solar clásico termina en Saturno, las civilizaciones antiguas conocían hasta allí. No fue hasta 1781 cuando se registró al séptimo cuerpo, al que se bautizó como Urano. Sin embargo, no se comportaba como debía. Parecía como si algo lo desviara periódicamente de su trayectoria.
Primero, John C. Adams, y luego, Urbain Jean Joseph Leverrier, ambos astrónomos, expusieron la idea de que había otro planeta interfiriendo; mediante cálculos matemáticos, predijeron su posición. En 1846, Johann Gottfried Galle apuntó su telescopio a esas coordenadas y apareció Neptuno.
Percival Lowell y William Pickering estaban convencidos que no bastaba la presencia del octavo planeta para explicar enteramente la órbita de Urano, que seguía siendo anómala. Propusieron que dicha influencia pertenecía a un planeta desconocido, al cual llamaron Planeta X. Quince años después de esas investigaciones, Clyde William Tombaugh divisó al escurridizo pequeñín. Plutón fue su nombre –curiosamente las dos letras primeras corresponden a las iniciales de Lowell.
El noveno crío del Sol es bastante raro. Se le conoce como el planeta enano –la Luna es un tercio mayor–, a partir de 2006 se le clasifica en la categoría nueva de plutoide. Mientras todos los planetas giran en torno al Sol sobre el mismo plano, la eclíptica, este descarriado inclina el suyo 16 grados. Su órbita es la más excéntrica. En 1978 se descubrió su primer satélite: Caronte. El cual rota junto con Plutón en torno a un mismo centro de gravedad, constituyendo un elemento doble, único en nuestro sistema. Actualmente se le saben otras cuatro lunas: Nix, Hidra, Cerbero y Estigia.
Fotos preliminares alcanzan a vislumbrar montañas y diseños delirantes.
