AT&T México: ¡acuerdo de remate!

Alicia Salgado

Alicia Salgado

Cuenta corriente

Si considera que AT&T invirtió entre 2014 y 2015 la friolera de 4 mil 375 millones de dólares por las operaciones de Iusacell y Nextel, el valor presente de esa inversión, sólo considerando la inflación debería ser de 6 mil 168 millones de dólares. 

Pero el precio anunciado por la compra de AT&T México, que dirige Mónica Aspe, por Televisa –que encabezan Bernardo Gómez y Alfonso de Angoitia– y Fintech Holdings, de David Martínez, de 2 mil millones de dólares, implica que, en 16 años, no sólo no ganó con la inversión, sino que la firma que dirige John Stankey desde 2020 asumirá una pérdida de 54% para dejar el mercado mexicano.

Para Televisa, que participa en el mercado de móviles con un servicio de operador virtual de IZZI apoyado en la red de ATT, y que ha sumado a cerca de 300 mil suscriptores, la inversión puede significarle un cambio de estrategia para reducir su preponderancia en radiodifusión (hoy sigue siendo preponderante en televisión abierta), y dejar atrás este expediente para darle prioridad a su expansión en el rentable mercado de plataformas digitales, donde la rentabilidad hoy supera el doble dígito.

De ser aprobada por la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones (CRT), que preside Norma Solano, porque se trata de concesiones de telecom, esta adquisición y eventual fusión deberá considerar la posibilidad de que la preponderancia de Televisa en radiodifusión se haya ido reduciendo. Hoy la conexión en red abierta es inclusive menor a la conexión de toda la oferta de contenidos por internet, y el operador ya no es ni Sky o Cable, sino IZZI Telecom.

Televisa tiene un doble back bone de fibra óptica, base de la estructura de expansión del servicio de telecomunicaciones, porque es el principal operador de GTAC, la coinversión donde es mayoritario con Telefónica y Megacable para usar el par de fibra óptica de la red de CFE, y el acuerdo histórico de uso de la infraestructura y derecho de vía de la red de transmisión de la CFE, que tras la reforma de telecom se rige por contratos supervisados por la Comisión Nacional de Energía y la CRT, que garantizan contraprestaciones específicas y anuales para el uso de redes abiertas y postes de la red eléctrica.

El peso específico de estas dos redes de fibra óptica de alta calidad, la compra de AT&T y sus 21 millones de usuarios  (sus concesiones de espectro que deberá renovar) y su posición en el mercado de televisión digitalizada (no hablo de restringida) parece que no provocarán un cambio de fondo a la preponderancia en telecomunicaciones, a menos que CRT sume cables y usuarios digitales que pasan por los cables e imponga criterios de cobertura social o servicios públicos, como el que ha impuesto recientemente a Telmex y Telnor, de Carlos Slim.

El mercado de móviles es 60.3% de los ingresos totales del mercado de telecom en México, crece al doble de la economía mexicana desde hace muchos años, y sus precios se mantienen por debajo de la inflación, y la digitalización de servicios crece de forma acelerada. El único tema es que un actor como AT&T USA Inc. no tiene para qué lidiar con un sistema de regulación centralizado y políticamente controlado, cuando tiene uno altamente competido y, en opinión de Stankey, inteligentemente regulado. Lo dicho: ¡este arroz ya se coció!

DE FONDOS A FONDO

#DNR… De la Cámara de Diputados salió aprobado un incremento al Derecho de No Residente menor al propuesto: 17.5% y lo dejan en poco más de 60 dólares. Sigue la sinrazón con cara de razón. Por cierto, en el sector de aviación comercial, los que siguen avanzando en su proceso de asociación en Grupo Más Vuelos (GMV) ante la Comisión Nacional Antimonopolio, que encabeza Andrea Marván, son Volaris, de Enrique Beltranena, y VivaAerobus, que dirige Juan Carlos Zuazua.

La CNA está cerrando una nueva ronda de preguntas y chequeo de expedientes, pero se esperaría, por lo acontecido en USA este año con Spirit Airlines y Jet Blue, la primera quebrada y la segunda en condiciones de Chapter 11, que la alianza se apruebe este año con condiciones específicas de operación en rutas donde duplican oferta. Recuerde que la quiebra de Spirit generó un verdadero problema para el flujo turístico a Cancún y Vallarta al cancelarse su oferta en Estados Unidos.