Sin maquillaje / arlamont@msn.com.mx / 22 de agosto de 2025
EL ALMA Señor La Mont, ¿puede el alma evolucionar como el cuerpo y el cerebro? R. Desde la perspectiva científica, no. El alma, al definirse generalmente como una entidad inmaterial, no está sujeta a los procesos de evolución biológica que afectan el cuerpo y el ...
EL ALMA
Señor La Mont, ¿puede el alma evolucionar como el cuerpo y el cerebro?
R. Desde la perspectiva científica, no. El alma, al definirse generalmente como una entidad inmaterial, no está sujeta a los procesos de evolución biológica que afectan el cuerpo y el cerebro. La evolución, según la ciencia, actúa sobre rasgos físicos —como los genes y los órganos— mediante la selección natural. Como el alma no es física, no puede evolucionar de esa manera. La conciencia y la autoconciencia, en cambio, sí han evolucionado junto con el cerebro, según estudios científicos. Pero esto no implica que el alma, entendida como una entidad espiritual, haya seguido un proceso evolutivo biológico. De hecho, muchas tradiciones religiosas y filosóficas consideran que el alma es eterna o creada por Dios y que está separada de los procesos materiales. Sin embargo, algunas corrientes espirituales y psicológicas sí hablan de una “evolución del alma”, aunque en un sentido metafórico. Se refieren al crecimiento interior, la madurez espiritual o la expansión de la conciencia, no a una evolución genética. Si entendemos y aceptamos el alma como una esencia inmaterial o espiritual, no se considera que evolucione en el sentido darwiniano. La llamada “evolución del alma” se refiere más a un viaje interno, un proceso de transformación personal, que a un cambio biológico.
LOS DIENTES
Señor La Mont, ¿por qué duelen los dientes al comer algo frío?
R. Ufff, ese pinchazo agudo que siente al morder un helado o al beber algo muy frío suele deberse a la sensibilidad dental, conocida clínicamente como hipersensibilidad dentinaria. Ocurre cuando el esmalte protector de los dientes se desgasta o las encías se retraen, dejando expuesta la dentina , una capa interna llena de diminutos túbulos que conectan con la pulpa del diente, rica en terminaciones nerviosas. Al entrar en contacto con algo frío, el líquido dentro de esos túbulos se mueve rápidamente, activando señales de dolor que llegan al cerebro. Éstas son las causas más comunes:
• Desgaste del esmalte por alimentos ácidos, cepillado agresivo o bruxismo.
• Recesión de encías provocada por enfermedades periodontales o cepillado fuerte.
• Caries o fisuras que exponen capas internas del diente.
• Empastes desgastados o dientes agrietados que permiten el paso del frío.
• Tratamientos dentales recientes, como blanqueamientos, que aumentan temporalmente la sensibilidad.
Y, para prevenir, siga estas recomendaciones:
• Usar pastas dentales desensibilizantes que bloquean las señales de dolor.
• Evitar alimentos muy ácidos o azucarados.
• Cepillarse con suavidad, usando un cepillo de cerdas blandas.
• Consultar al dentista para descartar problemas como caries o enfermedad periodontal.
Si el dolor es breve, puede no ser grave, pero si persiste o se intensifica, lo mejor es acudir al especialista.
LOS NOMBRES EN FRANCIA
Don Alfredo, ¿cómo está eso de que en Francia uno no puede escoger libremente el nombre de los perros?
R. Así es, en Francia, los nombres de los perros de raza pura registrados en la Société Centrale Canine deben empezar con una letra designada que corresponde al año en que nació el perro. Este sistema comenzó en 1926 para simplificar el seguimiento de la genealogía y la edad. Cada año tiene su propia letra, que se repite cada 20 años, excluyendo algunas letras como K, Q, W, X, Y y Z debido a que hay pocos nombres franceses que empiecen con estas letras. Esta regla se aplica a los perros de raza registrados y ayuda a mantener un registro ordenado en el Libro de Orígenes Francés. Por ejemplo, los perros nacidos en 2024 deben tener nombres que empiecen con la letra V y el ciclo vuelve a empezar en 2025 con la A. Aunque esta convención de nombres es para el registro oficial y propósitos de pedigrí, los dueños pueden llamar a sus perros con otro nombre en la vida diaria. Los perros que no son de raza registrada normalmente no tienen que seguir esta regla.
