Sin maquillaje / arlamont@msn.com.mx / 11 de agosto de 2025
EL OLOR Recientemente he oído, en películas, que el espacio tiene olor, ¿será? R. Puede sonar extraño, pero los astronautas han dicho que el espacio tiene un olor. No pueden olerlo directamente mientras están fuera de la nave, claro, pero cuando regresan y se ...
EL OLOR
Recientemente he oído, en películas, que el espacio tiene olor, ¿será?
R. Puede sonar extraño, pero los astronautas han dicho que el espacio tiene un olor. No pueden olerlo directamente mientras están fuera de la nave, claro, pero cuando regresan y se quitan el traje espacial, los residuos que quedan en el equipo exhalan un aroma particular.
Según testimonios de astronautas de la NASA, el espacio huele a metal caliente, carne chamuscada y pólvora recién disparada. Otros lo comparan con el olor de una parrilla bien encendida. Este aroma tan curioso se debe a las partículas de alta energía —iones volando por el vacío— que interactúan con el traje y los materiales del vehículo espacial. Cuando estas partículas se quedan atrapadas en los poros del equipo, liberan compuestos que se perciben como ese olor metálico y ahumado.
El fenómeno es tan fascinante que algunos científicos y diseñadores de fragancias han intentado recrear el “aroma del espacio” en colonias o en experiencias sensoriales educativas. Podemos decir que, más allá de la majestuosidad silenciosa y la inmensidad estelar, el espacio tiene… ¡personalidad aromática!
AL AIRE ACONDICIONADO
¿Es simplemente mi impresión o es verdad que uno se siente más fresco en un bosque que con aire acondicionado?
R. Le comparto, y de experiencia de vida que, en efecto, los bosques refrescan más que el aire acondicionado.
Cuando caminamos por un bosque, sentimos una frescura que no proviene sólo de la sombra. Hay ciencia detrás del alivio que ofrece un entorno natural frente al calor urbano.
Los árboles transpiran, igual que nosotros. Este proceso llamado evapotranspiración libera vapor de agua desde las hojas hacia el aire. Esa humedad enfría el ambiente de forma natural, como si millones de mini humidificadores estuvieran trabajando al mismo tiempo. Además, las copas de los árboles bloquean la radiación solar directa y capturan calor en sus hojas sin dejar que llegue al suelo.
Pero hay más: los suelos del bosque retienen agua y reflejan menos luz que el concreto, lo que ayuda a mantener temperaturas más bajas. Por eso, en ciudades con muchas áreas verdes, la sensación térmica puede ser varios grados menor que en zonas pavimentadas.
Este fenómeno se llama efecto isla de calor, y explica por qué los barrios con árboles suelen sentirse más frescos que los centros urbanos densamente construidos. Algunas ciudades están reforestando áreas estratégicas como respuesta al cambio climático y al aumento de temperaturas extremas.
Decir “salir al bosque refresca el alma”, también lo hace con el cuerpo… y con datos científicos que lo respaldan.
SALARIO
¿De dónde viene la palabra “salario”, tendrá algo que ver con la sal?
R. Así es, la palabra “salario” viene de la sal. Le comparto que en la antigua Roma, la sal no sólo sazonaba: ¡valía como oro! Los soldados recibían una asignación especial para comprar sal, conocida como “salarium”. Esta sustancia era tan preciada que dio origen al término salario, que hoy usamos para referirnos al pago por un trabajo.
La sal, llamada “oro blanco” en muchas culturas, era esencial para conservar alimentos antes de la refrigeración. Su valor económico era tal que muchas rutas comerciales giraban en torno a ella —como la Vía Salaria en Roma.
Así que, la próxima vez que digas “voy a cobrar mi salario”, recuerda que estás invocando una costumbre milenaria… condimentada con historia.
