Sin maquillaje / arlamont@msn.com / 9 de noviembre de 2025
EL AMPARODon Alfredo, ¿qué piensa usted si la reforma al amparo fortalece la justicia o debilita los derechos? R. Depende de quién redacte el boletín. El gobierno afirma que busca evitar abusos: amparos que frenan obras, bloqueanreformas, protegen intereses ...
- EL AMPARO
Don Alfredo, ¿qué piensa usted si la reforma al amparo fortalece la justicia o debilita los derechos?
R. Depende de quién redacte el boletín. El gobierno afirma que busca evitar abusos:
amparos que frenan obras, bloquean reformas, protegen intereses privados. Los críticos temen que se debilite el último recurso ciudadano frente al poder. ¿Quién tiene razón? Tal vez ambos o ninguno.
El amparo ha sido escudo y trinchera. Ha detenido expropiaciones arbitrarias, censuras disfrazadas, despojos legales. Pero también ha servido para congelar cambios urgentes, blindar privilegios y posponer lo inevitable. ¿Reformarlo? Sí. ¿Desactivarlo?
Nunca.
La ironía es que el debate no es jurídico, sino narrativo. Se discute en comisiones, pero se decide en titulares. Y mientras tanto, el ciudadano común sigue sin entender qué se juega. Porque si el amparo deja de ser refugio, ¿qué queda frente al Estado? ¿La fe? ¿La paciencia? ¿El trending topic? La justicia no se fortalece quitando derechos, sino garantizando que se usen con responsabilidad. Y el poder no se legitima anulando el disenso, sino conviviendo con él. Así, la reforma al amparo no debería preguntarse sólo en términos legales, sino éticos: ¿queremos ciudadanos protegidos o ciudadanos obedientes?
- LAS INUNDACIONES
¿Las inundaciones son tragedia natural o negligencia acumulada?
R. Ambas. Las lluvias torrenciales que azotaron México este octubre dejaron más de40 muertos, miles de damnificados y cortes eléctricos en cinco estados. Pero no fue sólo el clima: fue el urbanismo sin planeación, la deforestación sin freno, el presupuesto sin prioridad.
Decimos “desastre natural” como si la naturaleza fuera culpable. Pero el desastre es humano: construir en cauces, ignorar alertas, recortar fondos para prevención. El agua no distingue entre ricos y pobres, pero el drenaje sí. La ironía es que cada año se repite el mismo guion: lluvia, caos, promesas, olvido. Y mientras tanto, los cerros se talan, los ríos se encajonan y las ciudades se expanden sin freno.
La biznaga se prohíbe para proteger un cactus. ¿Y los ríos? ¿Los cerros? ¿Las vidas?
La tragedia no es que llueva. Es que no aprendamos. Porque cada inundación debería ser lección, no rutina. Y cada víctima, una razón para cambiar el modelo, no sólo el discurso. Así, el clima nos recuerda lo que la política olvida: que prevenir cuesta menos que reconstruir. Y que la naturaleza no castiga: responde.
- PREGUNTA Y PROPUESTA
¿Un código QR puede acabar con el huachicol?
R. No por sí solo, pero es un paso. Desde este mes, cada carga de combustible en
México debe llevar un código QR oficial. Es parte de una estrategia para rastrear, controlar y cerrar espacios a la corrupción en la cadena de distribución.
¿Funciona? En teoría, sí. En la práctica, depende de quién escanea, quién reporta y quién se atreve a investigar. Porque el huachicol no es sólo robo: es red, es complicidad, es silencio. Y un código no rompe pactos, sólo los documenta. La ironía es que el combustible ahora tie¿ne más trazabilidad que muchos funcionarios. Y que el código QR puede decirnos de dónde viene la gasolina, pero no siempre a dónde va el dinero.
Pero es un avance. Porque si el combustible puede rastrearse, tal vez el dinero también. Y si el sistema se transparenta, tal vez el país respire. La tecnología no es un milagro, pero puede ser una herramienta. Y si se usa con voluntad política, con vigilancia ciudadana y con memoria institucional, puede ayudar a desmontar redes que llevan décadas operando.
Así, el código QR no es la solución, pero sí el inicio de una pregunta más grande: ¿cuánto estamos dispuestos a escanear antes de mirar de verdad?
