Sin maquillaje/ arlamont@msn.com/ 7 agosto 2025

CURSIVO otra Si, como usted dice, aún se sigue estudiando cursivo, qué bueno, ¿pero qué sucederá cuando se deje de enseñar cursivo y la gente no lo sepa ni leer ni escribir? R. Le comparto que en algunos países europeos la escritura cursiva sigue siendo parte ...

CURSIVO (otra)

Si, como usted dice, aún se sigue estudiando cursivo, qué bueno, ¿pero qué sucederá cuando se deje de enseñar cursivo y la gente no lo sepa ni leer ni escribir?

R. Le comparto que en algunos países europeos la escritura cursiva sigue siendo parte fundamental de la educación inicial, mientras que en otros está siendo sustituida por el enfoque en habilidades de impresión y destrezas digitales.

La disminución del aprendizaje cursivo tiene implicaciones prácticas y cognitivas importantes. Por ejemplo, muchos documentos históricos, cartas familiares y textos fundacionales, como la Constitución, están escritos en cursiva; si los estudiantes no pueden leerla, se limitan en su acceso y comprensión de estas fuentes primarias. Además, aprender cursiva puede mejorar la alfabetización, la ortografía y las habilidades de escritura, ya que facilita el procesamiento de palabras como unidades completas, fortalece las conexiones neuronales y refuerza la memoria y la motricidad fina.

La omisión de esta enseñanza podría afectar el potencial óptimo del cerebro en el aprendizaje. En la vida diaria, quienes no leen cursiva pueden tener dificultades para interpretar notas manuscritas de generaciones mayores, documentos legales o incluso firmar sus nombres con claridad. Esto contribuye al fenómeno de “analfabetismo cursivo”, donde generaciones enteras no pueden leer ni escribir en ese estilo, lo que genera una brecha en la alfabetización de textos anteriores al siglo XXI. Aunque algunos sostienen que la cursiva ha perdido relevancia en la era digital y prefieren enseñar mecanografía, sus defensores destacan beneficios cognitivos y prácticos que no son totalmente reemplazables por la escritura de imprenta ni el uso del teclado.

LA PSICOLOGÍA DEL MENÚ

¿Me puede decir, porfa, en qué consiste la psicología del menú con algunos ejemplos?

R. Sí, con gusto le comparto que los restaurantes utilizan la psicología del menú. En donde lo que llama la atención al leer un menú no es casualidad, sino ciencia.

Cada elemento de un menú se selecciona cuidadosamente y se basa en investigaciones, desde los colores utilizados hasta la cantidad de platos que se ofrecen. Por ejemplo, los menús de restaurantes con colores que estimulan el apetito, como el naranja, el rojo y el amarillo, pueden atraer la atención del cliente hacia ciertas áreas. La paleta de colores del menú, como el azul para un restaurante de mariscos o el verde para una experiencia de la granja a la mesa, también puede ayudar a definir la marca del restaurante y generar inconscientemente expectación por la comida.

En cuanto a la cantidad de platos ofrecidos, las investigaciones sugieren que, cuanto menos, mejor, y que 7 platos por sección es la cifra mágica. Limitar la cantidad de platos ofrecidos evita que los comensales se sientan abrumados por la variedad y los guía hacia selecciones específicas, a menudo con un alto margen de beneficio. Este cuidadoso equilibrio está diseñado para crear un menú visualmente atractivo y fácil de leer para mejorar su experiencia gastronómica.

LAS JIRAFAS

¿Las jirafas pueden nadar?

R. Aunque durante mucho tiempo se pensó que las jirafas no podían nadar debido a su cuerpo alto y desproporcionado, estudios recientes han demostrado que sí pueden nadar, aunque con dificultad. Investigadores utilizaron modelos matemáticos tridimensionales para analizar cómo se comportaría una jirafa en el agua. Descubrieron que, en aguas de, al menos, dos punto ocho metros de profundidad, una jirafa puede flotar y moverse, aunque tendría que mantener el cuello en una posición incómoda y sus patas delanteras tienden a hundirla. En la práctica, las jirafas evitan nadar. Su diseño corporal —piernas largas, cuello alto y centro de gravedad elevado— las hacen poco eficientes en el agua. No hay evidencia clara de jirafas nadando en estado salvaje y, cuando se acercan a ríos, lo hacen con cautela o simplemente los evitan.

Así que sí, pueden nadar… pero no lo hacen a menos que sea absolutamente necesario.

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