Sin maquillaje/ arlamont@msn.com/ 5 de noviembre de 2025

LA CHINCHE BESUCONASeñor La Mont, ¿sabe usted cual es la enfermedad que se le llama la de la “chinche besucona”? R. Sí, se refiere a la enfermedad de Chagas, conocida popularmente como la de la “chinche besucona”, y es causada por el parásito Trypanosoma ...

  • LA CHINCHE BESUCONA

Señor La Mont, ¿sabe usted cual es la enfermedad que se le llama la de la “chinche besucona”?

R. Sí, se refiere a la enfermedad de Chagas, conocida popularmente como la de la “chinche besucona”, y es causada por el parásito Trypanosoma cruzi, transmitido principalmente por las heces de los triatominos, insectos que pican cerca de la cara mientras uno duerme. Al rascarse, el parásito penetra por la piel o mucosas. También puede transmitirse por vía congénita, transfusiones, trasplantes o alimentos contaminados.

Históricamente endémica en América Latina, la enfermedad de Chagas ha registrado transmisión autóctona en estados del sur de EU, como Texas, Arizona y Florida, lo que ha llevado a considerarla una enfermedad emergente.

El cuadro clínico tiene dos fases: la aguda, con fiebre, fatiga y el signo de Romaña (hinchazón ocular); y la crónica, donde 30% de los infectados desarrolla complicaciones cardiacas (arritmias, insuficiencia, muerte súbita) o digestivas (megaesófago, megacolon).

El diagnóstico se realiza con pruebas serológicas, PCR o microscopía. El tratamiento más eficaz en fase aguda es benznidazol o nifurtimox por 60 días. En fase crónica se manejan los daños orgánicos, aunque la terapia antiparasitaria tiene beneficios limitados. La prevención se basa en controlar el vector: sellar grietas, usar mosquiteros tratados, mejorar viviendas y eliminar refugios de insectos. También se requiere cribado de sangre, detección en embarazadas y educación comunitaria.

El aumento de casos locales, la expansión del vector por cambio climático y migración humana han generado atención mediática. Reconocer la enfermedad, buscar diagnóstico temprano y aplicar medidas de control es clave para frenar su propagación.

  • ESCÁNDALO

¿Qué obras artísticas mexicanas han provocado el escándalo de los críticos y de los asistentes a los sitios de exhibición?

R. En México tenemos talento para el escándalo artístico. Desde el mural censurado de Rivera en Nueva York hasta las vírgenes con máscara de lucha libre, el arte nacional sabe provocar. En los ochenta, el neomexicanismo mezcló religión, cultura pop y kitsch, y muchos gritaron “¡blasfemia!”, mientras otros aplaudían la irreverencia.

Más reciente, Teresa Margolles expuso una sala llena de vapor generado con agua usada para lavar cadáveres. No era metáfora: era México. Y sí, hubo quien pidió cerrar la exposición. También está el caso de Gabriel Orozco, que puso una caja de zapatos vacía en una galería. ¿Genio o burla? Depende del crítico y del presupuesto.

El escándalo no es accidente: es estrategia. En un país donde la censura se disfraza de moral, el arte incómodo es resistencia. Cada obra que incomoda abre una grieta en el discurso oficial. Y, en esa grieta, entra la luz. Otro medio de expresión libre y de protesta contra el establecimiento.

  • LA BIZNAGA

¿Es cierto que comerciar con la biznaga es ilegal?, ¿por qué?

R. En teoría, es ilegal. La biznaga está protegida por la NOM-059 de Semarnat, y su extracción del medio silvestre está prohibida. Pero, en la práctica, muchos dulces “artesanales” la incluyen sin que nadie diga nada.

Los mercados tradicionales, ferias y tiendas gourmet a veces venden productos con biznaga como si fuera miel o piloncillo. ¿Fiscalización? Casi nula. ¿Conciencia? En proceso. Si quiere respetar la ley y el cactus, busque alternativas vegetales o pregunte al vendedor. Porque el sabor no debería costarnos biodiversidad.

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