Sin maquillaje/ arlamont@msn.com/ 29 septiembre 2024
¿CADA CUÁNDO? Don Alfred, dígame si hay alguna etapa identificada en nuestros cuerpos cuando cambian, y no literalmente de “la noche a la mañana”. R. Esta es una pregunta muy interesante, que puede afectar cómo crecemos y envejecemos. Si leemos con cuidado podremos ...
¿CADA CUÁNDO?
Don Alfred, dígame si hay alguna etapa identificada en nuestros cuerpos cuando cambian, y no literalmente de “la noche a la mañana”.
R. Esta es una pregunta muy interesante, que puede afectar cómo crecemos y envejecemos. Si leemos con cuidado podremos aprender información muy valiosa para nuestra salud física y mental, no sólo a los que están alrededor (por delante y por detrás) de los 40 y 60 años.
Aquí le comparto que, según un estudio publicado en la revista Nature Aging del 14 de agosto de 2024, los cambios significativos en el cuerpo humano ocurren a dos edades críticas: a mediados de los 40 años (alrededor de los 45 años) y los primeros 60 (aproximadamente entre 60 y 65 años). Investigadores de la Universidad de Stanford realizaron el estudio, que analizó a 108 adultos de 25 a 75 años, rastreando las modificaciones moleculares cada tres a seis meses. Los hallazgos revelaron que estos cambios no son graduales, sino que consisten en “ráfagas dramáticas” de envejecimiento a nivel molecular, que afectan a más de 135 tipos de moléculas en el cuerpo. A mediados de los 40 años, se observaron cambios significativos en las moléculas relacionadas con el metabolismo del alcohol y la cafeína, el metabolismo de los lípidos, el riesgo de enfermedades cardiovasculares y la salud de la piel y los músculos. A principios de los 60 años, se observaron cambios importantes con respecto a la enfermedad cardiovascular, la regulación del sistema inmunológico, la función renal y el metabolismo de los carbohidratos y la cafeína, junto con los efectos continuos en la salud de la piel y los músculos.
Estos hallazgos sugieren que el envejecimiento no es un proceso continuo, sino que implica ráfagas específicas de cambios moleculares relacionadas con la edad. Esto podría mejorar nuestra comprensión de los cambios bioquímicos subyacentes al envejecimiento y puede conducir al desarrollo de terapias dirigidas basadas en la etapa de la vida de un individuo. El doctor Michael Snyder, coautor del estudio, enfatizó que “no sólo estamos cambiando gradualmente con el tiempo; hay algunos cambios realmente dramáticos”. Sin embargo, las razones de estas ráfagas específicas justifican una mayor investigación. En general, este estudio destaca implicaciones importantes para la atención médica preventiva y los enfoques de medicina personalizada.
LAS MÁS ANTIGUAS
¿Cuáles son las enfermedades más antiguas que se conozcan?
R. A lo largo de la historia humana, ciertas enfermedades han sido compañeras constantes, moldeando nuestras sociedades, prácticas médicas e incluso nuestra evolución.
Éstas son seis de las enfermedades más antiguas del mundo que han plagado a la humanidad durante milenios y continúan afectándonos hoy en día. Entre estos males perdurables se encuentran la tuberculosis, con evidencia encontrada en restos humanos de miles de años de antigüedad, y la malaria, mencionada en textos históricos de varias civilizaciones. La lepra, referenciada en escrituras antiguas, lleva una larga historia de estigma, pero ahora es tratable con medicina moderna. La viruela, alguna vez una de las enfermedades más mortales, se erige como un triunfo de la ciencia médica, pues fue erradicada con vacunación global.
La influenza, con su capacidad de mutar rápidamente, ha causado numerosas epidemias y pandemias a lo largo de la historia y sigue siendo un desafío. La peste, responsable de grandes pandemias históricas como la peste negra, alteró drásticamente las estructuras sociales y económicas en las sociedades afectadas, ahora puede ser tratada con antibióticos. Estas antiguas enfermedades no sólo han moldeado la historia y la medicina humanas, sino que continúan influyendo en nuestro enfoque hacia las iniciativas de salud global y la investigación médica. Las lecciones aprendidas al combatir estos males antiguos siguen siendo cruciales en nuestros esfuerzos continuos por proteger la salud pública.
