Sin maquillaje/ arlamont@msn.com/ 25 noviembre 2025

CENSURA ¿Existe censura en las redes sociales en México? R. Sí, pero no se trata de un acto transparente ni de principios claros de libertad de expresión. Las plataformas viven de la publicidad, y eso significa que su objetivo es mantener aplicaciones atractivas para ...

CENSURA

¿Existe censura en las redes sociales en México?

R. Sí, pero no se trata de un acto transparente ni de principios claros de libertad de expresión. Las plataformas viven de la publicidad, y eso significa que su objetivo es mantener aplicaciones atractivas para millones de usuarios, llenas de contenido que no incomode a los anunciantes y, al mismo tiempo, evitar conflictos con los reguladores.

En México, esa lógica se traduce en decisiones de moderación que eliminan o limitan publicaciones consideradas polémicas, políticas o riesgosas para la reputación corporativa. Cada ajuste en el algoritmo y cada decisión de censura responden, en última instancia, a un motivo económico: proteger ingresos, mantener a los anunciantes cómodos y cumplir con las exigencias del gobierno. Por eso, la censura en redes sociales mexicanas no es tanto un debate sobre libertad de expresión, sino sobre la intersección entre ganancias, política y percepción pública.

LAS ARTESANÍAS MEXICANAS “MADE IN CHINA”/ NOEL C. JARA

Señor La Mont, ¿a qué se debe que ahora las artesanías mexicanas se venden con letrerito de “Made in China”?

R. Desgraciadamente es verdad y es reflejo del dominio del comercio chino y la asfixia al mercado local.

Este comercio chino ha tomado gran parte del mercado urbano, desplazando a productores locales y transformando patrones de consumo. Lo que antes eran talleres, oficios y mercados de barrio transmitidos de generación en generación, hoy se ven amenazados por una avalancha de mercancías importadas a precios imposibles de igualar.

Las llamadas “prácticas mafiosas” no aluden sólo a lo criminal, sino a un modelo que opera en los márgenes de la regulación: evasión fiscal, competencia desleal, venta de imitaciones, explotación laboral y control de canales de distribución. Bajo la apariencia de eficiencia y bajo costo, estas dinámicas generan una competencia desequilibrada que deja en desventaja a artesanos y comerciantes mexicanos. Mientras los productos masivos llenan puestos y locales, los creadores nacionales —tejedoras, carpinteros, ceramistas, joyeros— ven cómo su trabajo pierde valor frente a lo “económico” y lo “práctico”. La identidad cultural que se tejía en torno a la producción local se diluye entre cajas con etiquetas chinas. Defender al productor mexicano no implica cerrar fronteras, sino reconocer que cada pieza artesanal guarda historia, empleo y comunidad. Si este modelo continúa, la pérdida será doble: económica y cultural, borrando lo que nos distingue como país.

GAS O GASOLINA / ENRIQUE MANDUJANO

¿Vale la pena convertir un auto de gasolina a gas natural?

R. Don Enrique, la respuesta depende del uso que le dé al vehículo. En muchos casos sí conviene, sobre todo si recorres largas distancias y buscas ahorrar en combustible. Ventajas: el gas natural vehicular (GNV) o el gas licuado de petróleo (GLP) pueden costar hasta 50% menos que la gasolina. Además, generan menos emisiones contaminantes, lo que reduce el impacto ambiental y prolonga la vida útil del motor gracias a una combustión más limpia. Muchos kits permiten un sistema dual, ofreciendo flexibilidad para seguir usando gasolina en viajes largos o donde no haya estaciones de gas. Desventajas: La conversión inicial cuesta entre $15,000 y $30,000 MXN, y algunos autos pierden entre 5% y 10% de potencia. El tanque ocupa espacio en el maletero y requiere mantenimiento especializado para garantizar la seguridad. ¿Cuándo sí vale la pena? Si usa el auto para trabajo diario, transporte público o recorres más de 100 km al día, el ahorro se consigue rápidamente. También si vive en ciudades con infraestructura de carga como la CDMX, Bogotá o Buenos Aires.

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