Sin maquillaje/ arlamont@msn.com/ 15 de agosto de 2025
LOS COLIBRÍES¿Por qué se dice que los colibríes son considerados los acróbatas del reino animal? R. Los colibríes no sólo destacan por su tamaño diminuto y su plumaje brillante, sino por sus extraordinarias habilidades de vuelo. Son las únicas aves capaces de ...
- LOS COLIBRÍES
¿Por qué se dice que los colibríes son considerados los acróbatas del reino animal?
R. Los colibríes no sólo destacan por su tamaño diminuto y su plumaje brillante, sino por sus extraordinarias habilidades de vuelo. Son las únicas aves capaces de volar hacia atrás, flotar en el aire como helicópteros y cambiar de dirección con una rapidez impresionante. Esto se debe a su estructura corporal especializada y la forma en que baten sus alas: en vez de sólo arriba y abajo, sus alas se mueven en forma de figura de ocho, lo que les permite mantenerse suspendidos y maniobrar con gran precisión. Su corazón puede latir más de mil veces por minuto durante el vuelo y necesitan consumir grandes cantidades de néctar cada día para sostener ese ritmo metabólico. A pesar de su energía desbordante, los colibríes también saben “hibernar”: entran en un estado llamado torpor, parecido a una minihibernación nocturna, en el que reducen drásticamente su temperatura corporal y ritmo cardiaco para conservar energía.
Estas aves diminutas no sólo desafían las leyes de la física con sus vuelos, sino que también inspiran asombro por su complejidad biológica. En muchas culturas simbolizan la alegría, la resiliencia y la capacidad de adaptarse con gracia al entorno.
- EL ARTE RUPESTRE
¿Por qué el arte rupestre sigue fascinando, a pesar de tener miles de años?
R. El arte rupestre, como el que encontramos en las cuevas de Altamira (España) o Lascaux (Francia), no es sólo decoración antigua: es una forma de comunicación que ofrece una ventana a la mente humana prehistórica. Estas pinturas, grabados y símbolos fueron creados hace más de 15,000 años, mucho antes del desarrollo de la escritura, y reflejan aspectos esenciales de la vida, como la caza, la espiritualidad y la conexión con la naturaleza.
Lo fascinante del arte rupestre es su sofisticación. Muchas imágenes muestran un profundo conocimiento de anatomía animal, uso de pigmentos naturales, como óxidos de hierro, y técnicas que aprovechan las curvas y texturas de la roca para dar profundidad a las figuras. Algunos expertos creen que estas expresiones artísticas también tenían funciones rituales, como atraer buena fortuna en la caza o transmitir saberes entre generaciones.
Además, este arte despierta una conexión emocional: ver una mano estampada en una cueva nos recuerda que alguien estuvo allí, con una intención, una visión y una historia. Es un recordatorio poderoso de que la creatividad es parte esencial de lo que significa ser humano. Por eso, aunque los materiales son simples y el estilo rudimentario, el arte rupestre sigue comunicando, con fuerza y misterio, a través del tiempo, sin distorsión de narradores y entornos artificiales, como los museos.
- ¿BRILLAMOS?
¿Es verdad que el cuerpo humano brilla débilmente?
R. Sorprendentemente, sí: los seres humanos emiten luz, aunque en niveles tan bajos que nuestros ojos no pueden percibirlo. Este fenómeno, conocido como “bioluminiscencia humana”, fue confirmado por científicos japoneses en 2009 utilizando cámaras extremadamente sensibles. Descubrieron que nuestros cuerpos emiten fotones —partículas de luz— especialmente en la cara, el cuello y las manos, y que esta emisión varía a lo largo del día, siendo más intensa en la tarde. La luz se produce como subproducto de las reacciones químicas que ocurren cuando las células metabolizan alimentos y oxígeno. Durante este proceso, se generan radicales libres que pueden reaccionar con lípidos y otras moléculas, produciendo fotones. Aunque esta bioluminiscencia no tiene un propósito funcional (a diferencia de animales como luciérnagas o peces abisales), nos revela detalles interesantes sobre el metabolismo, el envejecimiento celular y el estrés oxidativo. En términos poéticos, podríamos decir que cada persona tiene su propio resplandor interno, imperceptible, pero constante. La ciencia apenas está comenzando a estudiar si estos niveles de luz podrían ofrecer información sobre la salud o el estado físico del individuo. Así que, aunque no brillamos como estrellas, la física cuántica nos confirma que estamos llenos de luz… literalmente.
