Sin maquillaje / arlamont@msn.com / 14 de octubre de 2025
¿ABSTEMIO O QUÉ? Si, como usted dice, la palabra abstemio únicamente se debe usar en relación al alcohol, ¿qué otra palabra se usa para otras adicciones? R. ¿Abstemio de qué? El lenguaje de las abstinencias modernas nos dice que ser “abstemio” suena elegante… ...
¿ABSTEMIO O QUÉ?
Si, como usted dice, la palabra abstemio únicamente se debe usar en relación al alcohol, ¿qué otra palabra se usa para otras adicciones?
R. ¿Abstemio de qué? El lenguaje de las abstinencias modernas nos dice que ser “abstemio” suena elegante… pero sólo aplica al alcohol. ¿Y como usted pregunta, los que renuncian al tabaco, al azúcar, al sexo, a la Coca-Cola no merecen su propio título nobiliario?
Vivimos en una era de abstinencias selectivas. Hay exfumadores militantes, desenganchados del azúcar que miran tu refresco como si fuera plutonio, y célibes por convicción, por calendario o por hartazgo. Pero el idioma se queda corto. “Abstinente” suena a clínica. “Libre de X” parece etiqueta de supermercado. “En recuperación” implica que alguna vez estuviste en guerra.
¿Cuál es el término para quien dejó el café por ansiedad, el sexo por claridad mental o la Coca-Cola por dignidad ética y de salud? ¿Y el que nunca probó nada, pero igual se siente superior?
Tal vez necesitamos nuevos vocablos: desintoxicado social, minimalista de placeres, monje urbano. O simplemente aceptar que cada abstinencia es una declaración editorial: no sólo de salud, sino de estilo, de narrativa personal ya que abstenerse también es un acto de provocación.
EL AGUA Y LA COCA-COLA
Leyendo sus columnas en las que critica ampliamente a la Coca-Cola y la gran cantidad que de ésta se vende me salió la siguiente pregunta: ¿de dónde saca el agua la Coca-Cola para sus productos?
R. Le voy a compartir uno de los ejemplos que más para los pelos de punta: en Chiapas, México, Coca-Cola obtiene el agua principalmente de acuíferos locales, especialmente en la planta embotelladora de San Cristóbal de las Casas, que extrae más de un millón de litros diarios del acuífero ubicado cerca del volcán Huitepec. Esta práctica ha generado una crisis grave para las comunidades indígenas cercanas, como San Felipe Ecatepec, donde los pozos tradicionales se están secando, obligando a los habitantes a caminar hasta dos horas diarias para conseguir agua o a comprar agua embotellada.
A pesar de que Chiapas tiene abundantes recursos hídricos, la sequía severa y el cambio climático han empeorado la situación, dejando a muchas familias sin acceso al agua potable. La extracción masiva por parte de Coca-Cola en tiempos de escasez ha sido duramente criticada. Se denuncia que la empresa consume grandes cantidades de agua para producir bebidas que luego se exportan fuera de la región, mientras la población local sufre la falta de este recurso vital.
Los residentes de Chiapas, en muchos casos, como ya he mencionado, llegan a consumir más Coca-Cola que agua debido a la inaccesibilidad de ésta. Además, esta situación afecta la salud pública, con un aumento preocupante en enfermedades como la diabetes, vinculada en parte al alto consumo de refrescos.
Coca-Cola Femsa afirma operar bajo permisos legales y tener programas para reponer el agua usada, pero muchas voces locales y organizaciones exigen un sistema hídrico sostenible que reconozca el agua como un derecho humano fundamental y termine con el desequilibrio que afecta a esta región.
