Sin maquillaje/ arlamont@msn.com/ 1 noviembre 2025
EL DESCAFEINADO ¿Es realmente descafeinado el café descafeinado o sólo nos ven la cara cuando nos venden café descafeinado? R. Parcialmente le ven la cara. El descafeinado mantiene el sabor y aroma del café, pero sólo reduce casi totalmente la cafeína y no la elimina ...
EL DESCAFEINADO
¿Es realmente descafeinado el café descafeinado o sólo nos ven la cara cuando nos venden café descafeinado?
R. Parcialmente le ven la cara. El descafeinado mantiene el sabor y aroma del café, pero sólo reduce casi totalmente la cafeína y no la elimina por completo. Por eso, beber descafeinado ayuda a evitar los efectos del exceso de cafeína, pero no garantiza una ausencia total de esta sustancia.
“Descafeinado” no significa “sin cafeína”. Esta palabra se usa para bebidas como el café o el té que han pasado por un proceso especial para eliminar la mayor parte de la cafeína, pero nunca toda. Quienes evitan la cafeína para dormir mejor suelen optar por estas opciones en la tarde o noche, pero deben saber que siguen teniendo una pequeña cantidad de cafeína. Por ejemplo, una taza de café descafeinado suele contener entre 2 y 7 miligramos de cafeína, mucho menos que una taza regular que puede tener entre 70 y 140 miligramos.
Hay varios métodos para descafeinar, como el uso de agua, dióxido de carbono o disolventes orgánicos. El proceso generalmente se realiza antes de tostar los granos y, aunque la tecnología ha evolucionado, no es posible eliminar el 100% de la cafeína. Según regulaciones europeas, el café tostado descafeinado debe contener menos de 0.1% de cafeína y, en el café soluble, menos de 0.3 por ciento.
LOS DÍAS DE LOS MUERTOS/ERNIE C.
Don Alfredo, aquí celebramos mucho el Día de Muertos, pero en realidad me he dado cuenta que muy pocos saben que son los días (plural) de los muertos los que se celebran. Aquí le mando una lista.
R. Don Ernie, muchas gracias por su tan atinada contribución que, con su permiso, aquí comparto con mis lectores:
En México, el Día de Muertos no se limita al 1 y 2 de noviembre. En muchas regiones, especialmente en comunidades con fuerte arraigo indígena o popular, la conmemoración se extiende desde el 28 de octubre, dedicando cada día a distintos tipos de almas. Este calendario no oficial, pero profundamente sentido, refleja una cosmovisión donde la muerte no es fin, sino tránsito, y cada alma merece su momento de recuerdo.
• 28 de octubre: se honra a quienes murieron de forma trágica o violenta, como víctimas de accidentes o crímenes. Se les recibe con veladoras encendidas desde temprano, pues se cree que su tránsito es más doloroso.
• 29 de octubre: día dedicado a las almas de los ahogados. Se colocan ofrendas con agua, velas y flores blancas, símbolos de purificación y consuelo.
• 30 de octubre: Se recuerda a las almas olvidadas, aquellas que no tienen familia que las nombre. En algunos altares se incluye una vela extra “para el alma que no tiene quien le rece”.
• 31 de octubre: Día para los niños no bautizados y los no nacidos. Se les honra con juguetes, flores pequeñas y dulces, reconociendo su breve paso por el mundo.
• 1 de noviembre: Día de Todos los Santos, dedicado a los niños y jóvenes fallecidos. Las ofrendas incluyen sus comidas favoritas, papel picado de colores vivos y objetos que evocan alegría.
• 2 de noviembre: Día de los Muertos propiamente dicho, reservado para los adultos. Las ofrendas se tornan más solemnes, con platillos tradicionales, copal, fotografías y recuerdos familiares.
Este calendario afectivo no está registrado en documentos oficiales, pero vive en la práctica cotidiana de miles de familias. Es una forma de dar nombre, rostro y fecha a cada tipo de ausencia, y de reafirmar que en México, la memoria es una forma de presencia.
