Sin maquillaje / arlamont@msn.com / 4 de junio de 2026

Alfredo La Mont III

Alfredo La Mont III

Sin Maquillaje

MIENTRAS DORMIMOS

¿Es posible aprender mientras dormimos?

R. La idea es seductora: acostarte ignorante y despertar sabio. La ciencia dice que no funciona así. El cerebro dormido no incorpora información nueva de forma consciente; no puedes aprender un idioma, memorizar fechas históricas ni dominar un concepto complejo mientras duermes. Lo que sí ocurre es igual de fascinante: el sueño consolida lo aprendido durante el día. Es el momento en que el cerebro selecciona, ordena y fortalece conexiones.

Hay estudios que muestran que ciertos sonidos asociados a lo que ya estudiaste pueden reforzar la memoria, pero sólo si la información fue adquirida despierto. No es aprendizaje mágico, es mantenimiento cerebral.

El verdadero truco no está en estudiar dormido, sino en dormir bien después de estudiar. Sin sueño profundo, la memoria se vuelve frágil y el aprendizaje se diluye. El descanso no enseña, pero, sin él, no aprendemos nada.

SONÁMBULO

¿Puede un sonámbulo cometer un crimen y ser condenado por ello?

R. El sonambulismo es un estado de inconsciencia parcial. La persona camina, habla o realiza acciones complejas sin control voluntario. La pregunta es incómoda: si alguien mata o hiere a otro mientras está dormido, ¿es responsable? La respuesta jurídica en la mayoría de los países, incluido México, es que no, porque no hay intención ni conciencia. Sin embargo, los tribunales no aceptan el sonambulismo como excusa automática. Exigen pruebas médicas, historial clínico y peritajes que descarten simulación.

Hay casos documentados en Canadá, Estados Unidos y Europa donde los acusados fueron absueltos al demostrarse parasomnias severas. En México, aunque no hay precedentes famosos, la lógica penal es similar: sin voluntad, no hay delito. El problema es que estos episodios son raros y difíciles de verificar. Por eso, cada caso se analiza con extremo rigor. El sonambulismo puede explicar un acto, pero no garantiza impunidad.

HUYEN

¿Por qué México está perdiendo a sus jóvenes más brillantes? Seguido escucho de amigos y conocidos que el hijo de fulanito de tal se fue a terminar la carrera fuera; otro que mejor se fue a Europa a buscar chamba y mejor estilo de vida, ¿qué hay con esto?

R. La fuga de talento dejó de ser un fenómeno silencioso. Hoy es una tendencia visible en universidades, empresas tecnológicas y centros de investigación. Los jóvenes mejor preparados se van porque México ofrece salarios bajos, burocracia asfixiante y un ecosistema donde la innovación avanza más lento que su ambición. 

No emigran por capricho, sino por cálculo racional. En Estados Unidos, Canadá o Europa encuentran sueldos que triplican los nacionales, laboratorios mejor equipados y trayectorias profesionales claras.

El problema no es que se vayan, sino que no regresan. El país invierte en su formación y luego los pierde por falta de condiciones. 

Mientras tanto, el discurso oficial insiste en que “hay oportunidades para todos”, pero los datos muestran lo contrario. La economía mexicana no absorbe su talento y la política pública no lo retiene. 

La fuga de cerebros no es un síntoma, es un diagnóstico: México no está compitiendo por su propio futuro.