Sin maquillaje/ arlamont@msn.com/ 28 de mayo de 2026

Alfredo La Mont III

Alfredo La Mont III

Sin Maquillaje

SANGRE AZUL 

¿Cuál es el origen de “sangre azul”, cuándo apareció por primera vez en la literatura española y qué papel desempeñó la Reconquista en el concepto de “sangre azul”?

R. Le comparto una explicación muy extendida que sitúa la expresión en la España medieval y la asocia con la nobleza cristiana: la piel pálida dejaba ver venas azuladas y eso se convirtió en un signo visible de linaje distinguido. Otra explicación vincula la expresión con la idea de “pureza de sangre”, es decir, la pretensión nobiliaria de no tener ascendencia judía o musulmana. En cuanto a cuándo apareció en la literatura española, una fuente académica señala que “sangre azul” se documenta como expresión originaria de Castilla y que su difusión literaria y lingüística se consolidó más tarde; también menciona su presencia en textos y usos del siglo XIX, pero no fija aquí una primera aparición única y definitiva. La Reconquista fue importante porque dio marco ideológico a la noción de linaje cristiano “puro” y a la separación social entre nobles y no nobles. La expresión pasó a funcionar como una marca de estatus, identidad religiosa y diferencia social.

EL PALITO

¿Tiene nombre el palo que se usaba en la antigüedad para medir las horas, ése que se clava en el suelo y que sigue la sombra?

R. Tiene nombre: gnomon, que, como usted indica, es un simple palo clavado en la tierra para leer la sombra del sol. Con él, egipcios y mesopotámicos midieron estaciones, planificaron cosechas y dieron forma a los primeros calendarios. Los griegos lo elevaron a concepto: Euclides lo convirtió en figura geométrica y, desde entonces, el gnomon dejó de ser un objeto para transformarse en una idea sobre crecimiento, proporción y semejanza. Y hoy, más de tres mil años después, sigue vivo en arquitectura solar, en la enseñanza de astronomía y en la matemática moderna que estudia patrones repetitivos, fractales y secuencias como Fibonacci. Su vigencia es simple: pocas herramientas han explicado mejor cómo la luz revela el tiempo y cómo una forma puede reproducirse sin perder identidad. El gnomon es la prueba de que la ciencia avanza, pero sus metáforas nunca caducan.

LA LECHE

¿Qué me dice, si nosotros los humanos tomamos leche de varias especies sin problema?, ¿pasa lo mismo con los demás animales?

R. No, y ahí está lo fascinante: somos la rareza biológica, no la regla. La mayoría de los mamíferos sólo tolera la leche de su propia especie durante la infancia. Después, como debe ser, pierden la enzima lactasa y cualquier leche ajena les provoca malestar. Nosotros, en cambio, hicimos trampa evolutiva: ciertas poblaciones humanas desarrollaron persistencia de lactasa, una mutación que permite digerir leche toda la vida. Es un superpoder digestivo accidental. Gatos y perros adultos suelen ser intolerantes; primates salvajes no la buscan y los herbívoros ni la consideran. La excepción son animales domésticos alimentados por humanos, pero no porque “les haga bien”, sino porque no tienen opción. Beber leche ajena no es natural. Es cultural, evolutivo… y exclusivamente humano.