JÓVENES
Don Alfredo, en una columna pasada escribió acerca de las edades a las que pintores famosos mostraron sus habilidades, ¿qué me puede decir de alguno que, al revés, haya comenzado su carrera a edad madura?
R. Uno de los casos más notables en este sentido es el de Claude Monet, que comenzó a vender caricaturas cuando era adolescente; sus primeras obras conservadas estaban firmadas como O. Monet (su nombre completo era Oscar-Claude Monet). Empezó a ganar reconocimiento al llegar a la treintena y alcanzó su plenitud artística a partir de los 40 años.
El patrón es llamativo: la mayoría de los grandes maestros comenzaron a una edad temprana (incluso siendo niños), y Van Gogh, a los 27 años de edad, es un claro ejemplo de que también es posible iniciar una carrera extraordinaria en una etapa más avanzada de la vida.
OTROS
Aparte de los temidos tiburones, ¿qué otros peces son conocidos por sus ataques mortales?
R. Aquí le comparto algunos que no son tan populares, pero pueden ser fatales:
Rayas: los ataques mortales son extremadamente raros; el caso más conocido sigue siendo la muerte de Steve Irwin, causada por una raya que le perforó el corazón mientras nadaba.
Pez piedra: en Isla Reunión se registraron 135 envenenamientos por pez piedra entre enero de 2020 y junio de 2024, la mayoría en hombres con edad promedio de 31 años, y ocurren cerca de 30 casos sospechosos cada año, aunque no se registraron muertes en ese periodo.
Pez león: en un estudio con 121 personas picadas por peces venenosos, 67 casos correspondieron a peces león, siendo la especie más común entre los encuestados.
Barracuda: las muertes confirmadas son rarísimas; el Museo de Florida documentó una muerte en 1947 cerca de Key West y otra en 1957 en Carolina del Norte.
Comparación general: para poner esto en perspectiva, los tiburones matan a entre 10 y 20 personas al año, mientras que la medusa caja causa entre 20 y 40 muertes anuales. En números redondos, las picaduras venenosas matan a mucha menos gente que los mosquitos o las serpientes, pero duele muchísimo más contarlo en la sala de emergencias que en una fiesta.
ESCEPTICISMO O ESTOICISMO
Señor La Mont, hoy día ¿qué pesa más, escepticismo vs. estoicismo?, ¿cuál sirve hoy y cuál estorba?
R. Le comparto que el estoicismo seduce porque promete serenidad sin exigir demasiada incomodidad intelectual. Es el gimnasio emocional donde todos quieren abdominales sin sudar. El escepticismo, en cambio, incomoda: te obliga a admitir que tus certezas favoritas quizá son sólo buenos hábitos mentales mal revisados.
El estoicismo te dice “acepta lo que no controlas”; el escepticismo te pregunta si realmente entendiste qué controlas. Uno calma, el otro desarma. En tiempos en los que la gente opina con la velocidad de un reflejo, el estoicismo es un sedante; el escepticismo, un desinfectante. La pregunta no es cuál es “mejor”, sino cuál te obliga a pensar. Y ahí el escepticismo gana: menos paz interior, más lucidez incómoda.
