Sin maquillaje/ arlamont@msn.com/ 24 de marzo de 2026

Alfredo La Mont III

Alfredo La Mont III

Sin maquillaje

LOS BEBÉS 

¿Por qué los bebés en las pinturas medievales se ven tan extraños, hasta grotescos?

R. Si los bebés medievales te parecen señores de cuarenta años en miniatura, no es tu imaginación. Los artistas de la época no buscaban realismo infantil. Su objetivo era transmitir ideas religiosas, no capturar la ternura de un recién nacido.

En la tradición cristiana medieval, el niño Jesús debía representarse como una figura sabia y divina desde el nacimiento. Por eso muchos pintores lo mostraban con rasgos de adulto: frente amplia, expresión seria y proporciones rígidas. Era una forma visual de decir que no era un bebé común, sino una presencia eterna.

Además, los artistas no tenían formación anatómica moderna. La pintura infantil no era un género apreciado, así que pocos estudiaban cómo se ve realmente un bebé. Se limitaban a adaptar el cuerpo adulto a un tamaño pequeño, con resultados que hoy nos parecen inquietantes. Esos bebés extraños no eran errores, sino decisiones simbólicas. No buscaban retratar infancia, sino transmitir autoridad espiritual en un cuerpo diminuto.

PACIENTE

¿Por qué le decimos “paciente” a quien va al médico?

R. En medicina, pocas palabras son tan antiguas —y tan reveladoras— como “paciente”. El término viene del latín patiens, que significa “el que padece”, derivado de patior: sufrir, soportar, aguantar. Durante siglos, la relación médico‑persona se entendió justamente así: alguien que sufre acude a alguien que sabe.

Pero hay un matiz adicional que la palabra arrastra hasta hoy. Patiens también remite a la capacidad de esperar, de tolerar el paso del tiempo mientras el cuerpo sana o el tratamiento hace efecto. En la medicina antigua —y en la moderna, si somos honestos— la espera era parte del proceso: esperar turno, esperar diagnóstico, esperar alivio.

Con el tiempo, ambas ideas se fusionaron: el que padece y el que espera. Y aunque hoy muchas visitas médicas no implican dolor —chequeos, vacunas, prevención— la tradición lingüística se mantuvo. Seguimos diciendo “paciente” porque la palabra se volvió parte del ritual médico, un recordatorio de que la salud siempre implica vulnerabilidad y, a veces, paciencia.

LOS COLORANTES

¿En México ya se prohíben los colorantes artificiales o no?

R. Un reciente anuncio de la FDA en EU —permitiendo usar la frase “No artificial colors” incluso cuando un producto contiene colorantes no derivados del petróleo— reavivó un debate que en México ya venía creciendo: ¿qué tan seguros son los colorantes que consumimos todos los días? A diferencia de EU, México no ha modificado su normativa para redefinir qué es un “colorante artificial”. Pero sí enfrenta un problema más profundo: según estudios del INSP y la UNAM, más de 50% de los productos procesados en México contienen colorantes sintéticos que están restringidos o prohibidos en la UE. Entre ellos destacan el rojo allura (rojo 40), el amarillo 5 y el amarillo 6, asociados en Europa a riesgos de hiperactividad infantil y reacciones alérgicas.

Mientras EU flexibiliza su etiquetado, México mantiene reglas más laxas, lo que abre un debate sobre transparencia, salud pública y protección al consumidor. Especialistas advierten que el país necesita actualizar su regulación para evitar que ingredientes cuestionados en otros mercados sigan presentes en productos dirigidos a niños.

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