Sin maquillaje/ arlamont@msn.com/ 17 de junio de 2026

Alfredo La Mont III

Alfredo La Mont III

Sin Maquillaje

ESTUDIOS UNIVERSITARIOS 

¿Cómo se compara México con otros países en el porcentaje de población con estudios universitarios?

R. México sigue en el sótano educativo de la OCDE: mientras Corea del Sur supera 50% de adultos con título universitario y Canadá y Japón rondan 45%, México apenas alcanza entre 18 y 20 por ciento. El promedio del organismo es cercano a 40 por ciento. En América Latina, la foto mejora un poco, aunque no demasiado: México supera a Guatemala y Honduras, pero queda detrás de Chile, Argentina y Colombia, que ampliaron su educación superior en las últimas décadas. Las causas del rezago son conocidas: deserción por necesidad económica, poca infraestructura universitaria fuera de las grandes ciudades y una oferta académica desconectada del mercado laboral. Al final, a veces el estómago gana la batalla al aula.

EDUCACIÓN SUPERIOR EN MÉXICO

¿Qué estados de México tienen mayor y menor porcentaje de población con estudios de licenciatura?

R. La brecha educativa entre estados mexicanos es un mapa transparente de la desigualdad. En la parte alta aparece la Ciudad de México, con alrededor de 33% de adultos con licenciatura, seguida por Nuevo León, Sonora y Querétaro, que rondan entre 22 y 26 por ciento. Estas entidades combinan universidades numerosas, mercados laborales que premian títulos y menores niveles de pobreza.

En el extremo opuesto están Chiapas, Oaxaca, Guerrero y Michoacán, donde el porcentaje cae por debajo de 10 por ciento. Ahí pesan la marginación histórica, el acceso limitado para comunidades indígenas, economías agrícolas y violencia que interrumpe trayectorias escolares. En México, el código postal sigue siendo un predictor más fiable que el talento.

COCTELES SANOS

¿Hay cocteles sanos?

R. Los cócteles “sanos” son como los políticos “honestos”: existen, pero conviene leer la letra pequeña.

El vodka soda presume unas 90 calorías por trago y cero azúcar, básicamente agua con actitud. El Gin & Tonic seco ronda las 120 calorías si usas tónica baja en azúcar; la versión tradicional es una bomba de 20 gramos de azúcar por vaso. La margarita clásica, sin mezclas industriales, cae en 150–170 calorías, casi dietética comparada con las versiones de bar que superan los 300. El Bloody Mary aporta fibra y pocas calorías, aunque con sodio suficiente para salar el Mar de Cortés. Y el mojito sin jarabe demuestra que la menta no adelgaza, pero al menos no engorda tanto.

LA PRINCESA ANA

¿Qué hay de cierto que la princesa real Ana le quito los títulos de nobleza a sus hijos?

R. La decisión de la princesa Ana de no otorgar títulos reales a Peter Phillips y Zara Tindall fue más que una excentricidad aristocrática: fue un acto de pragmatismo. Ana entendió que un HRH es un regalo envenenado que abre puertas, sí, pero también encadena a protocolos, expectativas y escrutinio permanente. Al dejarlos como simples commoners, les regaló algo más valioso que un título: margen de maniobra. Peter construyó una carrera en negocios y Zara brilló en ecuestre, incluso ganando una plata olímpica. Ambos formaron familias cuyos hijos tampoco llevan títulos, consolidando una rama Windsor que vive entre la realeza y la normalidad sin pedir permiso a nadie.

NUEVO DIOS

¿Ha aparecido por ahí algún nuevo Dios?

R. Qué le parece éste que surge en la cultura popular: Thoth aparece directamente en la ficción moderna. En la novela Dioses americanos, de Neil Gaiman, aparece como un director de funeraria llamado Mr. Ibis, una actualización ingeniosa, dado que el ibis era su ave sagrada.

El paralelo moderno más poético quizá sea la inteligencia artificial. Thoth era a quien los otros dioses consultaban cuando necesitaban respuestas, llevaba los libros cósmicos y comunicaba entre mundos. ¿Les suena familiar?