Los Comités de Ética en los hospitales

Reflexión crítica de los aspectos morales de las decisiones en la ciencia.

SALUD. No todos los seres humanos somos o seremos médicos. Pero todos, absolutamente todos alguna vez fuimos, somos o seremos pacientes, lo cual conlleva a que todos debemos conocer qué es la bioética. Es una disciplina surgida de la ética. Forma parte del área de la filosofía que se ocupa de estudiar la moralidad de las conductas. Puede caracterizarse como el estudio de las decisiones y comportamientos humanos realizados en el campo de la atención de la salud en tanto dicha conducta es examinada a la luz de principios y valores morales. En sentido amplio, la bioética abarca asimismo a la ética ambiental y a la llamada ética de los animales. En sentido estricto es la reflexión crítica de los aspectos morales de las decisiones a tomar en el contexto de las ciencias biomédicas (integradas por las ciencias biológicas, la medicina y la asistencia sanitaria). Con el transcurso del tiempo se ha ido identificando a la bioética en este último sentido. Surgió como una respuesta primordial a los conflictos suscitados por el rápido avance de los conocimientos científicos y técnicos en las diferentes áreas de la medicina, sumados a la identificación de los efectos nocivos en el medio ambiente como consecuencia de la contaminación indiscriminada de nuestro planeta. Al presente esta rama de la filosofía se centra principalmente en el análisis de los desafíos morales que hacen su aparición en las constantes investigaciones y en los  incesantes progresos en el campo de las ciencias de la salud.

Os comento que como disciplina conforma en parte un campo anticipatorio, dado que su temática se dirige no sólo a mejorar la vida de la gente del presente, sino además a mejorar el mundo que han de heredar las generaciones que aún están por nacer. Ahora estamos ante los descubrimientos científicos y las nuevas tecnologías biomédicas: los respiradores que permiten a los pacientes respirar artificialmente; los aparatos de diálisis que realizan la función del riñón; la fertilización in vitro que permite tener hijos a parejas infértiles; los trasplantes con cuyo auxilio una sola vida pude salvar hasta siete personas. Con frecuencia las nuevas, pero importantes tecnologías solucionan un problema aunque crean varios otros.

Ejemplo muy conocido es el respirador que puede mantener a una persona respirando artificialmente y, por ende, conservarla artificialmente viva por un tiempo indefinido —por meses o muchos años—, dejando a otros la decisión de qué hacer, puesto que una vez que se le haya quitado el respirador el paciente dejará de respirar y deberá declarársele formal y finalmente muerto. En estos casos, el respirador únicamente se limitó a posponer, mas no a evitar la muerte.

Os añado que en 1976, cuando unos padres solicitaron a la Corte de Nueva Jersey que autorizara que su hija fuera desconectada del respirador que la mantenía respirando artificialmente —pero que jamás recuperaría ninguna función cerebral, esto es que estaba cerebralmente muerta—, aquellos magistrados no sabían qué hacer, pero tuvieron noticias de un artículo publicado en 1975 donde se proponía la creación de Comités de Ética en los hospitales para contar con un ámbito donde se pudiera discutir ese tipo de dilemas. Comités que muy poco tiempo después dieron paso a otros semejantes que estarían integrados por médicos, enfermeras, administradores de hospital, religiosos, gente común o todo aquel que quisiera colaborar con ellos. Se decidió que la medicina como ciencia, por sí sola, no se sentiría capaz de tomar una decisión moral sobre cuál era el mejor camino a seguir.

TRES APOSTILLAS. No solamente son médicos y biólogos quienes forman la red de profesionales interesados en la bioética; estos temas son de vital importancia para los abogados, los trabajadores sociales, los sicólogos y, en general, todos los profesionales involucrados en el estudio de alguna disciplina que tenga directa relación con la vida del ser humano, como también para mucha gente común que algún día puede encontrarse en las encrucijadas que la bioética nos presenta... La bioética, vista como instrumento normativo, es la encargada de asesorar a los poderes públicos en la elaboración de leyes que vienen a llenar vacíos legales resultantes de la velocidad del progreso científico-tecnológico... Esa disciplina abarca un campo mucho mayor que el que se haya definido con la relación médico-paciente y más allá de los aspectos meramente médicos para ocuparse de los conflictos éticos que hacen del humano un ser con capacidad de reflexionar sobre lo que le acontece. SALUD Y SALUDOS.

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