Si los primeros dos juegos de esta Serie Mundial nos resultaron prácticamente QUIRÚRGICOS en cuanto a la ejecución de un beisbol tan preciso, la consecución de un duro score de 10-1 para nada es un demérito al juego
Simplemente un equipo (MIL) cumplió con la ejecución de un beisbol prácticamente por nota a la ofensiva… la verdad, los locales de Tampa no vieron ni por dónde los arrolló el torrente de la levadura.
Se criticó mucho si sentaron a nuestro compatriota Jonathan Aranda —como un bate confiable en la inicial— para esa 3ª confrontación, aunque el manejador es el facultado y de verdad buscas sacudir por donde sea cuando las victorias no llegan, por supuesto, eso debería incluir la indicación a sus peloteros de que cierren la boca, sobre todo con el dolor de la derrota.
Y es aquí donde también el rey de los deportes muestra ese talante maravilloso: de la nada, padeciendo ese dolor por lo no conseguido, saca el equipo agraviado fuerzas desde donde sea con tal de dar ese paso, esa luz de la esperanza para tratar de armar una seguidilla de éxitos, esa “W” tan anhelada, porque… este genial deporte es de rachas, ¿VERDAD?
Nadie garantiza un nuevo triunfo para los Rayos de Tampa, ciertamente, el conseguir quitarse de encima una escoba para evitar ser la vigésima barrida “limpia” (hay dos con un hoy impensable empate) en la historia de las Series Mundiales.
Lo escrito en esta finalísima del beis da para entender ese planteamiento tan nítido, esa claridad la cual buscamos muchos al sintonizar un nuevo encuentro de pelota: el toque de bola, el bateo y corrido, el robo de base, son gestos con una técnica portentosa y una táctica la cual hace mucha de la investidura, precisamente por la cual le llaman “el rey”, siempre de la mano —por supuesto— de su majestad el pitcheo.
También, la esencial referencia de todo aquello cuanto estamos disfrutando en el diamante de equipos con azul concentrado debería ahuyentar ocurrencias recientes como las relativas a los jardineros en la Arizona Fall League: está bien que quieran innovar, pero tampoco hagan una pizza con la gallina de los huevos de oro.
Si bien no se veía el GRAN rating como protagonista de esta Serie de 2026, es de agradecerse esta pelota con la esencia de ese juego, el cual, la verdad, añorábamos ante tanta ciencia; de acuerdo con que se hable de spin rate y velocidad de salida para los tablazos, pero estaremos en unanimidad en cuanto a que un lance para un doble play siempre será un privilegio disfrutarlo, en comparación con esos a veces fríos números por compilar.
Apunte: vaya clase de manejador Pat Murphy, eso de “vieja escuela” parece tener todo el sentido cuando haces caminar a una novena con ese porte y esas ganas de ejecutar BIEN las jugadas, ¡chapeau!
