Nos decían: “Así mueves (descolocas) a la defensiva” o bien, “incomoda al pitcher, bájalo de la lomita”.
Estás en una séptima entrada en un juego empatado a dos carreras por bando y es cuando debes implementar todo para la victoria, no sólo por ser “la fatídica”, sino porque es cuando puedes también aplicarte sobre eso parecido al “cambio de turno”, que es la llegada de un nuevo relevista desde el bull pen.
Justamente fue lo utilizado por los Padres de San Diego en un duelo farragoso con los Rojos de Cincinnati, solamente la diferencia fue al utilizar el recurso del toque de bola no una, ¡sino tres veces consecutivas!
En las prácticas de bateo tenías que ejecutar esa fina maniobra (ya recordarán muchos la posición de los dedos) en DOS ocasiones (o quizá hasta más) y ya luego poner el swing largo.
Quién sabe, igual y éramos unos simples soñadores al pensar en ese recurso como un indispensable en un mundo de la pelota donde, precisamente, ejecutar esa aparentemente fácil maniobra podría ser un diferenciador en un juego cerrado.
Y eso tiene el beisbol también como un aspecto verdaderamente MARAVILLOSO: hace ver fáciles algunas cosas, como “aventar la pelota”, tal como grita el tío en la tribuna ya con unas cerbatanas encima, o atrapar un elevadito “sin chiste”, grita otro por ahí… a cualquier amigo lector se le invita cordial y, sobre todo, respetuosamente a ejecutar un toque de bola ante una pichada rompiente de alrededor de 89 millas por hora, claro, sin pensar en el miedo como algo presente en ese cuadro.
Era de lo más interesante para preparar la transmisión del juego —estando en el mismo estadio— observar la práctica de los drills del equipo visitante y del local, esos ejercicios de fildeo, tiro, incluso elevados con alguna situación de juego; ojo, esto se hace en Grandes Ligas y debería ser una estampa totalmente común: se practica el toque de bola del primer al noveno bate y se practica incluso barrida o corrido de bases.
Por eso se decía lo de ser “soñador” hace un par de párrafos: parece hasta burdo cómo algunos casos son de a ponche o buscar la barda, no más, no pensar en el beisbol como una serie de situaciones productivas al poner la bola en juego.
También, aquello de “el lanzador, al soltar la pelota, es el noveno fildeador”, pues le pegó duro al equipo de Cincinnati.
Precisamente, la entrega pasada se detallaba a esos Rayos de Tampa haciendo de las suyas con ese mal llamado “beisbol pequeño”, cuando la estrategia es ganar juegos, ahora los Padres —quienes quieren ser el David ante un Goliat azul con un samurái “perdonado”— están sacando lo necesario para regresar por un liderato divisional, el cual perdieron en un tobogán…
Estamos en este junio de fiebre mundialista, pero vaya cosas interesantes en nuestra gesta anual de la pelota.
