¿Tiene dinero o no la CDMX?
Si el gobierno de la Ciudad de México regala dinero a todo mundo –lo necesite o no–, ¿cómo es que Clara Brugada anda haciendo la coperacha para que los ciudadanos financien la atención de las víctimas del pipazo de hace dos semanas? Claro que las víctimas ...
Si el gobierno de la Ciudad de México regala dinero a todo mundo –lo necesite o no–, ¿cómo es que Clara Brugada anda haciendo la coperacha para que los ciudadanos financien la atención de las víctimas del pipazo de hace dos semanas?
Claro que las víctimas requieren atención, pero la misma debe provenir del gobierno y no de los ciudadanos. Porque parece increíble que se atiborre de becas a miles de capitalinos por no hacer nada, y que no puedan ayudar a personas que en realidad lo necesitan.
¿Pues en qué se gastan las autoridades los millonarios recursos de la capital, si sus calles y colonias están hechas un desastre? Porque si la ciudad estuviera alumbrada, pavimentada, con buen transporte público, servicios y seguridad, se entendería.
Pero da la casualidad que el Metro está agarrado con alfileres y que las calles de la capital son un campo minado. Si bien les va a los automovilistas, les puede tocar uno de los miles de baches que hay en las calles; a otros de plano les ha tocado un socavón.
La jefa de Gobierno pone como pretexto que no bachea las calles porque es plena temporada de lluvias y de nada serviría, ya que se volverían a abrir. Y quizá tenga razón, pero entonces ¿por qué no previó eso y bacheó antes de la temporada pluvial?
Porque ha anunciado cuatro programas de bacheo en menos de un año de gobierno, y todos han quedado en saliva; si no puede hacerlo, pues entonces que no lo ande prometiendo. A Clara le pasa lo de la fábula de Pedro y el Lobo: tantas veces lo ha prometido, que ya nadie le cree.
Pero mientras las calles son un asco, los automovilistas tienen que pagar tenencia o refrendo anual; verificar sus vehículos dos veces por año para poder circular, eso si no les toca parar durante las contingencias ambientales y gastar en taxi.
Y, por si fuera poco, tienen que pagar licencia de conducir y cada tres años la renovación de la tarjeta de circulación. Esto, además de lidiar con los policías de Tránsito, que buscan cualquier pretexto para encajarles el diente.
Si los capitalinos pagan todo eso para poder circular algunos días, ¿sería mucho pedir que al menos las calles estén –ya no óptimas–, sino en buen estado? O que, de plano, se condonen los impuestos para que quienes salgan afectados paguen las reparaciones de sus vehículos.
Porque los baches no sólo están en vías secundarias, donde mal que bien se disimulan algo, sino que ahora aparecen en avenidas principales como Periférico, Circuito Interior y la calzada de Tlalpan, donde más de un coche ha dejado llantas y rines, si no es que una suspensión.
¿En serio pensará el gobierno que echándole la culpa a las lluvias se puede zafar de su responsabilidad en los pésimos servicios que brinda?
¿O qué, lo del Metro también es por el agua? ¿Y si hay mucha agua, por qué no llega a las casas y sí inunda las avenidas? Nadie le está pidiendo a Clara que haga magia, sino que cumpla al menos con algo de lo mucho que prometió en campaña cuando pidió el voto ciudadano.
CENTAVITOS...
Y, para acabarla de amolar, anoche una pipa de Pemex, cargada con 20 mil litros de combustible, cayó en un socavón de medio metro de profundidad sobre la avenida Plutarco Elías Calles, en la alcaldía Iztacalco. Eso hizo recordar por un momento el trágico accidente de la pipa en Iztapalapa, que mucha gente sigue creyendo que volcó a raíz de un gigantesco bache, lo cual ha negado la autoridad. El de ayer se suma a los socavones en GAM e Iztapalapa, donde incluso han caído camiones de refrescos.
