El 1 de abril de 2025, después de que las autoridades ignoraron sus reiterados llamados para recuperar su casa –invadida por gente dedicada al despojo de inmuebles–, la señora Carlota Alfaro y sus hijos, Mariana y Eduardo, decidieron actuar por su cuenta.
Se trasladaron al domicilio ubicado en Chalco, donde la señora sacó una pistola para defenderse de los invasores; murieron dos personas.
La opinión pública se dividió, pero la mayoría justificó que doña Carlota –bautizada como la Abuelita Sicaria–, tomara la justicia en sus manos ante la inacción, o complicidad, de las autoridades, abriendo un debate sobre esa problemática.
Ni las simpatías ganadas por la abuelita evitaron que ella y sus hijos fueran procesados por homicidio, generando indignación nacional por el estado de indefensión en que las autoridades dejan a los ciudadanos frente a los grupos criminales.
Aunque los hechos ocurrieron en el Estado de México, impactaron fuertemente en la Ciudad de México, donde el despojo inmobiliario es una práctica común de grupos coludidos con el gobierno.
Incluso Clara Brugada anunció el 26 de junio de ese mismo año la creación de un gabinete especial contra el despojo, coordinado por… ¡César Arnulfo Cravioto, su secretario de Gobierno!
La jefa de Gobierno dijo que no quería que surgieran nuevas Carlotas en la CDMX.
Pero a más de un año de la creación del gabinete con el que el gobierno de Morena prometió frenar el despojo, no lo ha hecho. Todo quedó en palabras, pues el delito se ha extendido por toda la ciudad, sin que las autoridades hagan nada.
El caso de doña Carlota revivió porque la semana pasada vecinos de Benito Juárez cerraron el cruce de Matías Romero y avenida Coyoacán, para denunciar otro de los más de 30 mil despojos denunciados ante la fiscalía local que encabeza Bertha Alcalde.
Los afectados exigen que el gobierno les restituya su casa; si Brugada y el inútil de Arnulfo no lo hacen, se podría generar un movimiento de la gente que se sienta afectada. ¿Y qué tal si ante la desesperación surgen más Carlotas que intenten hacerse justicia con sus propias manos?
Parece que el gobierno no aprende –o a lo mejor aprende muy bien– en eso de tolerar las invasiones y despojos, como el que hace más de un año derivó en esa tragedia en Chalco, que mantiene a la abuelita en prisión domiciliaria.
Suena increíble que Clara Brugada comisionara el tema a Cravioto, un funcionario que vivió 10 años de gorra en Polanco, precisamente por sus alianzas con grupos que se apropian de inmuebles, para después hacer desarrollos.
A lo mejor a Arnulfo no le aclararon que el gabinete especial que le formaron era para evitar el delito, no para promoverlo. Nadie ignora que el funcionario pertenece a un equipo político que ha hecho del negocio inmobiliario su fortaleza.
En la fiscalía de Alcalde hay casi 30 mil carpetas de investigación abiertas por este ilícito y su atención ha sido prácticamente nula. Por eso el caso de doña Carlota se volvió viral, pues la gente está cansada de esperar una justicia que no llega.
Y es que Brugada prometió cero tolerancia al despojo; creó el gabinete y dio el discurso… lo que no da son resultados. El cierre de Matías Romero y Coyoacán no fue berrinche; fue desesperación.
CENTAVITOS…
Por cierto, aprovechando que Congreso de la CDMX tiene que convocar un extraordinario esta semana para armonizar las recientes reformas judiciales, no estaría de más que los diputados se ocuparan en serio del tema de los despojos.
