El Sindicato Único, bomba de tiempo

Si el gobierno no midió el riesgo, mal; si lo midió y lo dejó correr, peor.

Adrián Rueda

Adrián Rueda

Capital político

Donde la temperatura está desbordando el termómetro es en el Sindicato Único de Trabajadores de la Ciudad de México, que ante la pasividad de Clara Brugada y su equipo, está inmerso en una dinámica que puede acarrear serios conflictos a la capital

Si el gobierno no midió el riesgo, mal; si lo midió y lo dejó correr, peor; el chiste es que Clara tiene suelto al sindicato, lo cual es altamente riesgoso para ella y su proyecto político.

Uno de los principales amarres que todo gobierno hace a su llegada es el control de sus trabajadores. No puede permitir que el sindicato ande sin una guía, nada más porque la autoridad no tiene la capacidad se sentarlos en la mesa y orientar sus decisiones.

Con Brugada, los trabajadores llevan más de un año sin liderazgo formal, ocasionando una intensa disputa interna entre líderes de las secciones más poderosas, que ya han afectado el funcionamiento del gobierno.

Una de las secciones más violentas es la que agrupa a los trabajadores de Limpia, y cuyo dirigente, Hugo Alonso, es uno de los que quiere la secretaría general del SUTGCDMX, misma que representa una fuente muy importante de poder político y económico.

En octubre hubo asamblea para elegir a Hugo, pero la planilla de César Piña impugnó y el asunto lo tiene atorado el michoacano Cristóbal Áreas, presiente del Tribunal Federal de Conciliación y Arbitraje, quien no ha dado la toma de nota para resolver el conflicto.

El golpeteo político aumenta, y el tema lo tendría que estar viendo el secretario de Gobierno, César Arnulfo Cravioto, para evitarle conflictos a su jefa.

Los trabajadores de Limpia han ido a tirar basura en las explanadas de alcaldías y oficinas gubernamentales. Que lo hayan hecho en Cuauhtémoc se entiende, porque la 4T quiere hacerte la vida de cuadritos a la alcaldesa Alessandra Rojo de la Vega.

Pero que también hayan ido a Xochimilco, donde gobierna su aliada del PT, Circe Camacho, y a la oficina de Capital Humano del mismo gobierno, ya no cuadra. Parece que alguien está empeñado en administrar el conflicto

Todos habían achacado el golpe contra Circe al director de Capital Humano, José Carlos Acosta, quien la aborrece por haber ganado esa alcaldía. Pero aunque nadie le crea, él jura que nada tuvo que ver con esa cochinada. ¿Quién le quiere cargar el muertito?

Muchos voltean a la oficina de Arnulfo, pues José Carlos controla la nómina de la capital, y no es de su gusto. Por otro lado, el secretario de Finanzas, Juan Pablo de Botton, nunca ha querido recibir a Acosta, lo cual es muy extraño, pues la nómina de la ciudad pasa por su dependencia.

Nadie quiere imaginar que Cravioto esté metiendo la mano para administrar el conflicto en beneficio de sus propios intereses, sin importar que pueda afectar a Clara, porque sería muy grave.

Porque no se puede dejar sueltos a los trabajadores, y menos con un Mundial de Futbol en puerta. O es ineptitud de Cravioto o quiere beneficiarse con el tema; las dos cosas son creíbles, sobre todo la primera.

 

CENTAVITOS

Tan importantes son los trabajadores, que Claudia Sheinbaum basificó a 24 mil antes de buscar la Presidencia de la República. Lo mismo habían hecho Marcelo Ebrard y Miguel Ángel Mancera, pues sabían de la importancia política del sindicato. Pero la inoperancia del secretario de Gobierno —que acumula pendientes— le puede activar una bomba a Clara, que es la única que no se da cuenta. Prefiere ser el fusible antes de quemar a su secretario, allá ella.

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