Se radicaliza el Gobierno de la CDMX
Con Martí, la 4T confirma que va con todo por la recuperación de la capital

Adrián Rueda
Capital político
Con los cambios anunciados ayer en su gobierno, Claudia Sheinbaum se radicaliza y sigue la línea presidencial de ir por los pobres; declarar la guerra a las clases medias aspiracionistas y combatir a la “prensa inmunda”.
La llegada de Martí Batres a la Secretaría de Gobierno no sólo es una afrenta para la ciudadanía y una clara advertencia para la oposición. También manda un mensaje a Ricardo Monreal y a Marcelo Ebrard, aspiracionistas que anhelan estar en la sucesión de 2024.
Aunque el arribo del senador no sorprende, pues se había venido mencionando desde hace un par de semanas, se mantenían algunas dudas, sobre todo por su fama de poco confiable y de que llegaría a trabajar para sí mismo, con la idea de sustituir a Sheinbaum.
Con Martí, la 4T confirma que va con todo por la recuperación de la capital, echando mano de su política asistencialista de programas sociales, a fin de amarrar el voto de los más pobres, que dependen de las dádivas gubernamentales.
A leguas se ve la mano de Palacio Nacional con esta imposición, pues en las pasadas elecciones la jefa de Gobierno dejó fuera no sólo a Ricardo Monreal, también acotó todo lo que oliera a Batres.
El motivo era el mismo de hoy: la gran desconfianza que el exceuísta despertaba en ella, pues sabía que si le daba posiciones intentaría posicionarse como el siguiente candidato a la Jefatura de Gobierno en tres años.
Paradojas de la vida; no lo quería tan cerca en la CDMX y resulta que ahora se le metió hasta la cocina, en un puesto donde podrá hacer grilla a sus anchas, pues será el encargado de la relación con los actores políticos de la capital, sean de Morena o de la oposición.
Su figura puede eclipsar a Sheinbaum, que no tiene a nadie en su equipo que le pueda operar políticamente, amén de que Martí no se dejará coordinar por nadie.
Quizá la única ventaja para la jefa de Gobierno sea que este personaje odia a dos políticos en particular: Monreal, quien lo zarandeó bastante feo en el Senado y lo convirtió en un cero a la izquierda; y Marcelo Ebrard, que durante su administración lo corrió de Desarrollo Social.
Batres deja su lugar a Arnulfo Cravioto, encargado de la reconstrucción a raíz de los sismos, por lo que Claudia tendrá que sustituirlo. Llama la atención el arribo de Luis Ruiz como subsecretario de Semovi, por sus conocidos nexos con transportistas en la época de Francisco Garduño.
Como Claudia no tiene equipo político propio, nombró a Carlos Augusto Morales, exalumno de René Arce, como su secretario particular, a ver si la puede proteger un poco de Batres. Lo cierto es que las bases se llevan otro desaire.
Como quiera, los radicales de Morena llegaron a la CDMX y el tiro contra la clase media y la oposición está cantado.
- CENTAVITOS
En lo que fue su tercer cambio de vocero en menos de tres años, Sheinbaum dejó Comunicación Social en manos del sociólogo Sebastián Ramírez Mendoza, que, para empezar, califica a la prensa como “inmunda” y “chafa”, por lo que se puede adelantar que también en este rubro la jefa de Gobierno se radicalizará contra sus críticos. Aunque igual la izquierda debe estar alerta, pues Ramírez es el mismo que el 1 de febrero de 2018, a través de su Twitter, publicó: “No me lo tomen a mal, pero prefiero mil veces a Cuauhtémoc Blanco que a Cuauhtémoc Cárdenas. El primero es un hombre del pueblo; el segundo un empleado de Mancera, resentido porque AMLO es el único hijo del general”. Este es el nuevo vocero de Claudia.